Diario de Valladolid | Viernes, 22 de noviembre de 2019

El socorrista móvil de las piscinas

Investigadores de la UPSA desarrollan un sistema de control sencillo y de bajo coste para la prevención de ahogamientos / El dispositivo emite una alarma cuando los niños se encuentran en situación de emergencia

E. LERA 09/07/2019

El agua se convierte en el escenario de varias tragedias. Puede ser una inoportuna llamada para venderte un seguro del hogar, las chuletas que se queman o una breve siesta al sol... Menos de 50 segundos de distracción son suficientes para que un niño se ahogue. Una muerte silenciosa que golpea con virulencia cada verano. Los pequeños no gritan, ni piden ayuda porque sus vías respiratorias se colapsan. Es fundamental que sepan nadar y actuar ante un suceso de estas características, pero no reduce el riesgo al máximo. Por este motivo, existen dispositivos que buscan acabar con la elevada mortalidad infantil en entornos acuáticos.

Y es que, según la Organización Mundial de la Salud, los ahogamientos son la tercera causa de muerte por traumatismo no intencional en el mundo. Se calcula que alrededor de 372.000 personas pierden la vida por este motivo. En concreto, en España el pasado año fallecieron más de 470, tal y como recoge el informe elaborado por la Escuela Segoviana de Socorrismo y la Asociación Española de Técnicos de Salvamento Acuático y Socorrismo. Los expertos señalan que los índices de ahogamiento más elevados corresponden a los niños de 12 meses a cuatro años, cuando empiezan a caminar y desenvolverse solos, seguidos de la franja de cinco a nueve años.

Con esas cifras en la mano, investigadores de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) han desarrollado un sistema de control y prevención en el medio acuático. Sicoprema –así se llama– busca dar solución a aquellas situaciones de riesgo que con mayor frecuencia ocurren en las piscinas unifamiliares, privadas y residenciales, que según la legislación vigente no es necesaria la presencia de un socorrista, de igual manera su uso puede resultar útil en lugares de mayor afluencia, como playas, lagos o embalses.

El dispositivo está conectado al teléfono móvil de los padres o responsables para alertar cuando el niño se precipita al agua en ausencia de un adulto. «Nosotros buscamos la conectividad directa del usuario con el padre o tutor que está fuera del agua, ya que éste puede intervenir para evitar el ahogamiento», señala Sergio López, profesor titular de Actividad Física, Salud, Recreación y Gestión de la UPSA y director del proyecto Sicoprema.

Es un sistema «de bajo coste y accesible para cualquier persona», puesto que puede llevarse consigo durante el ejercicio de la natación o de la actividad acuática, y monitoriza en tiempo real tanto la posición como la profundidad a la que se encuentra. A través de una alarma se avisaría a la persona responsable del menor de una situación anómala o de emergencia, explica para, a continuación, comentar que está diseñado para ser ejecutado en cualquier interfaz web. Además, apunta que cuentan con diferentes versiones desarrolladas con tecnologías diferentes.

En este sentido, especifica que a corto plazo se han decantado por mantener la tecnología GPS e integrar sensores de presión. «El hardware necesario es de bajo coste, tanto las balizas como el sensor y el sistema embebido Arduino. La conexión de datos 3G y el servicio que monitoriza se encuentran en la nube, y en el software de monitorización creado se integran las funciones para la recepción de las señales de alarma». Con el tiempo, avanza el director de Sicoprema, investigarán la posibilidad de diseñar un nuevo hardware basado en el espectro UWB –usa un gran ancho de banda para transmitir información– y de similares características al existente, añadiendo la protección suficiente para la humedad y posibilidades de interconexión a redes Ethernet minimizando el coste.

Para López, el proyecto resultará beneficioso para los colectivos que quieran mejorar la seguridad de los más pequeños. «Nuestro dispositivo permitirá de una forma fácil y sencilla el control de los menores para que puedan disfrutar del medio acuático, evitando los posibles riesgos que de su práctica se pueden derivar», recalca y añade que la meta es conseguir mantener aquellos lugares no vigilados con un nivel de control y seguridad, ya que el niño permanecerá conectado vía satélite al teléfono móvil de los padres o tutores, de tal forma que los responsables podrán darse cuenta «en los primeros segundos» de la situación de alto riesgo en la que se encuentra su pequeño.

De manera más concreta, el profesor de la UPSA incide en que la solución propuesta está basada en la inmediatez para alertar en caso de caída al agua o de permanencia del usuario sumergido para proceder a rescatar a aquel niño que está sufriendo un ahogamiento. La idea, tal y como expone, es llegar al mayor número de domicilios con piscina privada y comunitaria que carecen de vigilancia profesional.

El proyecto surgió por «el compromiso» de Sergio López con el mundo del salvamento y socorrismo acuático. Antes de ser docente fue socorrista en las playas de Ribadesella y en los arenales de la costa de Cataluña, donde llegó a fundar su propia empresa dedicada a esta modalidad deportiva. Además, lleva más de 12 años siendo director de los cursos de socorrismo acuático profesional de la Universidad de La Coruña y la Universidad Pontificia de Salamanca.

Con esta mochila laboral, este equipo decidió «solventar» los problemas de vigilancia. Entonces, se pusieron manos a la obra. Esta actuación, encuadrada dentro del Plan TCUE cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y la Junta de Castilla y León, camina para encontrar ayudas económicas para poder financiar esta «ilusión».

En esta línea, deja claro que la iniciativa tan solo «ha sentado las bases» de un producto innovador, que trabaja para la prevención de los ahogamientos. Sin embargo, agrega que queda mucho trabajo por delante. «Es un camino largo y tedioso, ya que muchas administraciones miran para otro lado en este sector, que como bien describimos es un problema de índole mundial.

Gracias a convocatorias como el programa Talent de la Fundación Universidades y Enseñanzas Superiores de Castilla y León podemos tener ayudas económicas para desarrollar acciones que reviertan en un fin social», zanja Sergio López.