Diario de Valladolid | Miércoles, 13 de noviembre de 2019

11:18 h. PERSONAJES ÚNICOS / MARÍA ÁNGELES GARCÍA FERRERO

La matemática que explica el calor

Es leonesa, estudió Ciencias Físicas en la UVA y ha sido galardonada con el premio de investigación Vicent Caselles. Trabaja en la prescripción del movimiento de los puntos donde una distribución de temperatura es mayor que en los puntos de alrededor

E. LERA 09/07/2019

Busca comprender el paso de un estado estable a otro. Y lo hace a través de los números. Aunque estudió Ciencias Físicas en la Universidad de Valladolid (UVA) motivada por su conexión con la descripción de los fenómenos naturales y «el ejemplo de buenos profesores e investigadores» con los que habló, a María Ángeles García Ferrero siempre le gustaron las matemáticas, porque prima el razonamiento a la memorización y por el desafío que supone enfrentarse a un problema.

Durante la carrera admite que disfrutó más de las asignaturas prácticas que teóricas y cuando pudo se matriculó para hacer el doctorado en Matemáticas en el Instituto de Ciencias Matemáticas de Madrid.
Su primer contacto con el centro fue gracias a una beca de introducción a la investigación un verano durante la licenciatura.

Más tarde, consiguió una beca FPI Severo Ochoa y, bajo la dirección de Alberto Enciso, se introdujo de lleno en todos los recovecos de una disciplina que ama. Cursó una estancia de tres meses en la Universidad de Minnesota. Tras doctorarse el año pasado en la Universidad Complutense de Madrid, se convirtió en investigadora posdoctoral en el Instituto Max Planck de Matemáticas en las Ciencias de Leipzig, Alemania.

Su investigación se enmarca en las áreas de ecuaciones derivadas parciales, con las que se puede describir el calor, los fluidos, el sonido, los terremotos o las nanoestructuras, la mecánica de fluidos –movimiento de líquidos y gases–, el análisis geométrico y la física matemática. En concreto, se centra en la construcción de soluciones a ciertas ecuaciones con determinadas propiedades geométricas, dando «respuesta» a algunos problemas abiertos de interés tanto matemático como físico.

El resultado más destacable, según afirma, es que es posible prescribir el movimiento de los puntos donde una distribución de temperatura es mayor que en los puntos de alrededor. «Podemos describir el movimiento de los máximos locales de una solución a una ecuación parabólica, que explica fenómenos que, al igual que el calor, evolucionan con el tiempo».

En esta línea, destaca que «si una persona se sitúa en una habitación sin radiadores ni aire acondicionado, puede encontrar en cada momento puntos donde la temperatura es más alta que en los puntos de alrededor». Y es que, añade, la temperatura irá variando con el tiempo, e igualmente la localización de estos puntos podrá cambiar. De hecho, ya han probado que se puede prescribir el movimiento de estos puntos si se eligen de manera adecuada la temperatura inicial y la de las paredes. De forma análoga, García Ferrero señala que es posible determinar la forma de las superficies isotermas, es decir, los conjuntos de puntos con la misma temperatura.

No es el único proyecto en el que trabaja la leonesa. También, junto a Alberto Enciso y Daniel Peralta Salas, ha dado con una fórmula que permite escribir la velocidad de un fluido (líquido o gas) en un recipiente en función de la vorticidad, magnitud relacionada con la rotación del fluido. «Ambos resultados hablan de la existencia de soluciones o de una determinada fórmula, pero no abordan una aplicación más tangible, que como suele ocurrir en matemáticas, sin duda llegará».

También ha trabajado en otros temas de la física matemática asociados con funciones especiales, mecánica cuántica y física de partículas. En la actualidad, además de seguir con proyectos relacionados con resultados previos, sus áreas de investigación incluyen los problemas inversos y las ecuaciones no locales o, en otras palabras, aquellas cuyo valor depende del comportamiento de la función en todo punto, muy presentes en numerosas aplicaciones de física, biología y economía.

Gran parte del tiempo de la rutina de García Ferrero va destinado a «entender» y «pelearse» con los problemas, leer y revisar bibliografía, hacer cálculos y buscar el marco más general al que se pueden extender los resultados. Y es que considera «imprescindibles» las charlas y discusiones con los compañeros. De vez en cuando, dice, toca viajar para asistir a escuelas o participar en seminarios o congresos donde presentar el trabajo propio, conocer el de otros y poder hablar con otros colegas de profesión.

En su opinión, la situación de la investigación y la innovación en Castilla y León tiene «buena base» con «grupos de referencia a nivel internacional». No obstante, apunta que «puede carecer de la densidad crítica de otras comunidades y quizá exporte más talento del que atrae».

En este sentido, la leonesa comenta que las universidades y profesores sí que trabajan para que la región sea puntera. «El interés por las matemáticas está creciendo y el apoyo de las administraciones será un reflejo de ello», declara para, más tarde, lamentar que los jóvenes son «uno de los sectores más perjudicados» por la crisis económica, si bien «no es el único».

«En el extranjero suele haber más demanda de cierto tipo de profesionales e irse es muy enriquecedor, pero es duro si ha de ser por obligación y las condiciones para volver no son las deseables en muchos casos», relata.

Para García Ferrero, la sociedad sí que premia la innovación y el talento pero con matices. Manifiesta que depende del ámbito, y que las personas tienden a valorar estos avances «por la rapidez en la obtención de resultados y su rentabilidad».

Es joven, sin embargo, ya cuenta con el premio Vicent Caselles, que reconoce la creatividad, la originalidad y el logro en el campo de las matemáticas durante los primeros años de la profesión científica. Además, estos galardones persiguen el distinguir a investigadores cuyo trabajo doctoral sea pionero e influyente en la investigación internacional en matemáticas para servir de estímulo a los profesionales que desarrollan su labor en la investigación para favorecer su continuación. «Supone un grato reconocimiento y un gran estímulo para seguir trabajando», resume.

Un galardón que suma al Premio Nacional Fin de Carrera y el Premio Extraordinario. Con anterioridad, obtuvo las medallas de oro en las olimpiadas nacionales de Química y Física y de bronce en la Iberoamericana de Química. «Las olimpiadas fueron mi primera experiencia con una ciencia menos académica y más amena, y una gran oportunidad de estar con otros chicos con intereses similares», concluye María Ángeles García Ferrero.