Diario de Valladolid | Jueves, 24 de octubre de 2019

11:27 h. LA GALERA

«Mi profe ganó a Rafa Nadal»

Guillermo Platel, director de la escuela del club, venció en 2001 tras levantar 13 bolas de partido al ganador del Roland Garros, que comenzaba su camino en el mundo profesional

GUILLERMO SANZ / VALLADOLID 19/06/2019

Las páginas de historia están repletas de grandes líderes que conquistaron el mundo. Héroes de guerra que aprendieron en el campo de batalla que la derrota forma parte del juego. Anibal tuvo su Zama, Napoleón su Waterloo o Julio César su Galia. Siglos después, sobre otra tierra, la batida, el mundo se rinde ante el emperador de la raqueta: Rafa Nadal. Sin embargo, de la misma manera de la que Jerjes se topó con Leónidas, el manacorí se topó en su bautismo como tenista con su particular Viriato: Guillermo Platel.

Los alumnos del director de la escuela de tenis del Club La Galera pueden presumir de que su profesor ganó a Rafa Nadal. El 11 de septiembre de 2001, mientras el mundo ponía sus ojos en Nueva York, donde dos aviones fueron estrellados contra las Torres Gemelas, Platel ponía los suyos en una joven promesa de 15 años que hoy tiene 12 Roland Garros en la vitrina de su casa.

Un torneo Future celebrado en el Brezo de Osuna fue el prólogo en el que se comenzó a escribir esta historia. «Rafa Nadal tenía invitación en el torneo y vi que me tocó en primera ronda. Le pegaba bien a la bola y por su trayectoria se veía que tenía buenas maneras», recuerda el tenista vallisoletano, que venció al manacorí en tres asaltos de un partido épico. «Empezó a sacarme a palos de la pista con una derecha magistral. Me ganó el primer set bien, y el segundo a tener bolas de partido (hasta de 13 dispuso Nadal), pero conseguí ganarle. Un partido así sólo se gana una vez en la vida. Es una buena anécdota para contar a mis nietos», bromea Guillermo Platel.

Aquella no sería la última vez que cruzaría pelotas con el campeón de 18 Grand Slams. Unos años después, con el Espinar como telón de fondo, volvieron a verse las caras en un calentamiento. «Justo estaba terminando de entrenar cuando él llegó de viaje. Estaba solo y me pidió que si podíamos entrenar un poco», recuerda el tenista vallisoletano, que cuenta en su currículum con victorias sobre titanes como Berasategui (en el Campeonato de España de 2001), Feliciano López o Ferrero.

Guillermo Platel llegó a escribir su nombre entre los 15 mejores júnior del mundo tras alcanzar el cuadro de octavos de final del Roland Garros Junior. La pasión por la raqueta, que comenzó en las piscinas de FASA cuando siguió los pasos de su hermano mayor siendo aún un niño, fue tomando forma hasta convertirse en una manera de vivir. Su trayectoria le empujaba más allá de las fronteras de Valladolid. Así, con 14 años decidió emigrar, primero, a Barcelona para formarse en la academia de Brugera y, después, a Alicante para seguir creciendo bajo el paraguas de la academia de Juan Carlos Ferrero. Su bagaje en torneos Future y satélites le auparon hasta el puesto 590 del ranking ATP.

A pesar de su trayectoria, Guillermo Platel decidió guardar la raqueta en su funda en 2003 para centrarte en sus estudios. «Es muy difícil y muy caro dedicarte profesionalmente al tenis. Llega un momento en el que ves que continuar es una ruina económica. Tienes 24 años y estás el 15000 del mundo. Así que decidí a enfocar mi vida a los estudios», reconoce. Sin embargo, como el mismo tenista admite, «llevas 35 años con la raqueta en la mano y lo llevas innato en ti». El tenis salió de la pista de competición, pero no de la vida del vallisoletano.

Un año después de abandonar el tenis profesional cogió el timón de un nuevo barco: el entrenamiento. Lo hizo en las instalaciones del Club La Galera, donde hoy, 15 años después, continúa compartiendo sus trucos de magia con sus alumnos. «Es una escuela de club, no de competición y tengo alumnos de todas las edades; desde los cuatro años hasta los adultos que quieren aprender un poco. Mi objetivo es que se diviertan y se lo pasen bien».

Sus pupilos pueden presumir de que su profesor venció a un titán como Nadal con sus propias manos; una página para una historia que aún se escribe a tiempos muertos por el simple placer de escribir. La competición quedó aparcada, pero de vez en cuando sale del garaje para dar un paseo: «Cuando te metes en la pista lo quieres hacer bien. Hace un par de años jugamos una liga por equipos, pero ahora juego más por ocio que por otra cosa», concluye Guillermo Platel.