Diario de Valladolid | Jueves, 19 de septiembre de 2019

Ruiz Abad cuestiona discursos dominantes

Tras protagonizar exposiciones en La Habana, París y Los Ángeles debuta en Valladolid con un trabajo crítico y lleno de referentes visuales

JULIO TOVAR VALLADOLID 16/06/2019

De la mano de Javier Silva, Francesc Ruiz Abad (Palamós, 1990) presenta estos días su primera exposición en Castilla y León, largamente perseguida por el galerista vallisoletano tras haber protagonizado el catalán distintas individuales en Los Ángeles (Copy to learn, learn to copy, en The Lodge, 2017), París (Night on Earth, en Mannerheim Gallery, 2018) y Cuba (Still Cuba, en la XIII Bienal de La Habana, 2019).

Ruiz Abad reúne en la sala de la calle Renedo trabajos facturados en los últimos años, como Nigeria (2015) o Kamikaze (2018), y obra realizada expresamente para su presentación en Valladolid, como sus tres vasos de cerámica o la pintura Leones rosas.

«El humor, la subversión y la apropiación de la cultura popular son algunos de los ingredientes que conforman su singular universo», advierte Javier Silva sobre los trabajos reunidos en la exposición Empathy Problem.

La obra que da título al montaje muestra un rostro desdoblado, coronado a su vez por los dos sustantivos. Una imagen que remite a algo que Francesc Ruiz Abad experimentó durante un viaje de cuatro meses por Latinoamérica. «Constantemente, como hombre blanco europeo, te encuentras allí con una tensión que conecta con su pasado colonial, con algo generado por gente como yo. Sientes, en cierta forma, una responsabilidad ante eso. Hay que admitir también una falta de empatía, no sólo por mí, en un plano subjetivo, sino también por parte del otro, entendiendo al otro como aquel que no comparte tu cultura», explicó el creador en declaraciones a este diario.

Representaciones

Y advierte el artista de que su trabajo consiste en analizar cómo se construyen las imágenes, cómo se conforman las representaciones que se hacen de ese otro, a veces desde la caricatura, desde la posición dominante del imperialismo. En ese sentido, ahí está un cuadro inspirado en un tradicional dulce navideño holandés, de cuestionable denominación en tanto que hace referencia a una determinada comunidad... que va a ser devorada por los niños –como los Conguitos en España, por otra parte–. O su Kamikaze, un conejo dentón cuyo cerebro es atravesado por un lapicero, que evoca a los cartoons.

Coleccionista de cuadernos de dibujo, Ruiz Abad descubrió que Walt Disney, con todo el poder que le daba su propio imperio colonizador dominante, consiguió que la ley del Copyright en Estados Unidos se modificase y ampliase en función de sus intereses. «Detrás de toda esa magia, de esos elementos bonitos y naifs que nos remiten a nuestra casa, a nuestra infancia, hay una intención», advirtió el artista.

El de Palamós también cuestiona la representación de la masculinidad con esos dos leones, símbolos de fortaleza y poder utilizados en tantos edificios públicos, tintados en un rosa casi como de caramelo infantil.
Imposible no encontrar, desde un punto de vista formal, otros ecos reconocibles en la obra de Ruiz Abad, desde Picasso hasta Lichtenstein o incluso el Manga. «Hay un juego de estilos. Me gusta apropiarme de las imágenes de forma explícita, y eso tiene algo de querer desmitificar esa idea tan de la modernidad del artista como genio», reivindicó el creador.

Empathy Problem permanecerá en la Galería Javier Silva (calle Renedo, 8) hasta el 16 de septiembre.