Diario de Valladolid | Miércoles, 23 de octubre de 2019

La Nave sénior traspasa la cuarta pared

Sesenta ‘navegantes’ mayores de 65 años debutan con un proyecto capitaneado por Félix Fradejas y Marta Ruiz de Viñaspre y promovido por el teatro Calderón

ANA DE LA FUENTE VALLADOLID 12/06/2019

No hay edad para cruzar paredes. La clave es mantener intacta la emoción y el interés por seguir aprendiendo. Bien lo saben Félix Fradejas y Marta Ruiz de Viñaspre, directores de la compañía Ghetto 13-26, y capitanes ahora del proyecto ‘La Nave Sénior’ que atraca este jueves y viernes en el teatro Calderón con sesenta tripulantes a bordo con edades comprendidas entre los 65 y los 83 años. Es su segundo ‘viaje’ bajo el paraguas del teatro Calderón tras el emprendido el año pasado con Mapas. Juntos han navegado desde el pasado mes de octubre por las procelosas aguas del teatro experimental con una tripulación de lujo: sesenta navegantes aficionados -ninguno es profesional- que ya han cruzado el umbral de los 65 años. Durante este tiempo, han realizado «un viaje por los sentimientos, un ejercicio emocional», apunta Ruiz de Viñaspre. Una travesía que trasciende más allá del mero espectáculo teatral y que persigue erradicar ese miedo a hacerse mayor sin ocio y sin alicientes. «No se trata tanto de hacer teatro como de aprender a expresar y gestionar las emociones», dice Viñaspre.

Es un espacio de formación, de encuentro y de intercambio de experiencias. Afirman, además, que no han visto personas mayores, «sino personas con inquietudes y con muchas ganas de seguir aprendiendo de la vida. Son un estímulo para todos».

Pieles, pellejos y otros enseres es el título de este proyecto que pivota en torno al «concepto del surco, de las arrugas que te van marcando en la vida y del poso de la experiencia».

Una hora y diez minutos. Palabras, música, proyecciones y «mucho amor». «En Pieles y pellejos subyace la necesidad que todos tenemos de amor acabando con la idea de que a esa edad todo está ya hecho, porque el amor nunca termina, porque las ganas de gustar y el temor al rechazo son conmovedoramente eternos».

Llevan trabajando en este proyecto desde octubre. Ensayando tres días a la semana y demostrando «que no hay edad para cruzar paredes». «Queríamos saldar una deuda pendiente con una generación que no pudo tener acceso a la cultura por la época tan complicada que les tocó vivir. Es una manera de abrir una puerta que durante años estuvo cerrada, Es una generación que ha luchado mucho y eso se nota».

Para muchos es su primera experiencia teatral. Otros, como Javier Onecha o Belén Burgos ya participaron en el primer proyecto. Pero todos coinciden en que esta iniciativa les ha ayudado a afrontar una nueva etapa de su vida.

A sus 67 años, Javier Onecha se siente «con muchísimas ganas de seguir aprendiendo». Y es que, a pesar de estar siempre entre bambalinas ya que fue técnico y jefe de utilería del teatro Calderón, nunca había cruzado de manera decidida la cuarta pared. Confiesa que su participación en ‘La Nave Sénior’ ha sido una experiencia «enriquecedora y totalmente gratificante». «Compartir experiencias con los compañeros nos ayuda a sentirnos muy vivos», dice, convencido también de que «la edad biológica y la mental muchas veces no tienen nada que ver».

«Es un proyecto que va más allá del teatro», corrobora Begoña Burgos. Tiene 67 años y aunque ha formado parte de alguna compañía de teatro aficionado, «esta experiencia no tiene nada que ver con todo lo que había hecho hasta ahora». «En los ensayos compartimos muchas cosas. Félix y Marta nos han enseñado a mirar, a ver más allá de lo que habitualmente vemos, a conocernos mejor a nosotros mismos. ¡Fíjate con la edad que tenemos ya!», dice esbozando una sonrisa. «Y verme ahora en el teatro Calderón... ¡Son palabras mayores!».

La Nave atraca mañana y el viernes (20,30 horas con invitaciones que se podrán retirar previamente en taquilla) pero continuará su trayecto el próximo curso con una nueva convocatoria que aspira a seguir captando navegantes.