Diario de Valladolid | Martes, 12 de noviembre de 2019

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La terapia que abre los caminos al corazón

Investigadores del IBGM descubren una potencial diana terapéutica para tratar la estenosis aórtica degenerativa calcificada / Estudian la aplicación de un fármaco para la cura de esta enfermedad cuya única opción es la cirugía.

E. LERA 04/06/2019

Son caminos que se cierran. La válvula de la aorta se estrecha y obstruye el flujo sanguíneo del corazón a la arteria principal del cuerpo y al resto del organismo. La estenosis aórtica degenerativa calcificada es un problema con un importante impacto sociosanitario en poblaciones envejecidas. Sus síntomas son sonido cardíaco anormal, dificultad para respirar, sensación de mareo después de hacer actividad física, fatiga y palpitaciones. Poco a poco el cuerpo se apaga, y los tobillos y los pies se hinchan.

Pero antes empieza a dar síntomas. Hay niños que nacen con una válvula aórtica que sólo tiene dos válvulas en lugar de tres. Los años pasan, y cuando llegan a adultos comienza a estrecharse y es necesario reemplazarla. El médico suele hacer evaluaciones periódicas para determinar cuál es el mejor momento para la intervención. El supuesto más común en esta enfermedad es la acumulación de calcio en la válvula, que suele mostrar su peor cara en la tercera edad. También se puede deber a una fiebre reumática.

La prevención es clave. Hay que vigilar cualquier síntoma y cuidar los dientes y las encías, ya que puede haber una asociación entre la gingivitis y la endocarditis. Sea como fuere, es una dolencia peligrosa que desencadena en accidentes cerebrovasculares, arritmias, sangrados, coágulos sanguíneos, insuficiencias cardíacas, incluso la muerte. En la actualidad, su único tratamiento es el recambio valvular quirúrgico.

En este sentido, investigadores del Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Valladolid, han descubierto una diana terapéutica para tratar esta patología cardiovascular generativa. «Hemos demostrado que el interferón tipo I y sus rutas de activación inducen la inflamación y calcificación características de la enfermedad», expone la investigadora del CSIC Carmen García para, a continuación, describir que el interferón tipo I es una proteína de la respuesta inmunitaria que se libera al plasma sanguíneo para hacer frente a infecciones víricas.

Por tanto, asegura que las válvulas aórticas, por las que pasan varios litros de sangre por minuto, podrían estar expuestas al interferón tipo I, por un lado, porque es liberado al plasma en respuesta a una infección por virus y, por otro, porque es segregado por células inmunes infiltradas y células valvulares en respuesta a moléculas presentes en patógenos y moléculas generadas durante el daño tisular, que se produce por infección de un patógeno.

El trabajo, que ha sido publicado en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, se ha llevado a cabo en colaboración con los servicios de Cardiología y Cirugía Cardíaca del Hospital Clínico Universitario de Valladolid y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), y ha dejado patente la existencia de mecanismos moleculares diferentes entre hombres y mujeres.

El estudio se apoya en la hipótesis actual de que la inflamación es «un proceso clave» para la iniciación y progresión de la calcificación valvular, sin embargo, este equipo va más allá al utilizar el fármaco tofacitinib, un inhibidor de la señalización del interferón tipo I que se utiliza en enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide y la enfermedad intestinal inflamatoria, y que podría llegarse a usar en el tratamiento farmacológico de la estenosis aórtica degenerativa calcificada en estados iniciales y, sobre todo, en varones. Y es que los resultados, afirma García, arrojaron «inesperadas diferencias» según el sexo de los pacientes que les llevaron a explorar mecanismos específicos subyacentes. «La mayor parte de los estudios en modelos celulares incluyen mayoritariamente a válvulas de varones dado que la prevalencia es mayor, lo que quizá explique por qué las diferencias de sexo han pasado inadvertidas previamente», sostiene.

En el trabajo se usaron muestras de válvulas procedentes de 22 pacientes con esta dolencia –11 de varones y 11 de mujeres sometidos a cirugía de válvula aórtica– y 23 válvulas aórticas control –16 de varones y siete de mujeres receptores de trasplante cardíaco sin valvupatía previa–. «Estudiamos el comportamiento de las células en respuesta a la exposición de interferón tipo I, en concreto analizando procesos como la inflamación, la diferenciación celular y la calcificación».

En cuanto a la metodología, comenta la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, emplearon distintas técnicas de biología molecular y celular y aproximaciones farmacológicas para el análisis de los marcadores inflamatorios, de diferenciación celular y de calcificación. Además, se diseñaron ensayos que simulan la calcificación valvular, y se analizaron tanto la proliferación como la muerte celular.

De momento, es una potencial diana terapéutica, puesto que, tal y como asegura la investigadora, el fármaco tofacitinib logra bloquear la inflamación y calcificación que son inducidas por el interferón tipo I en un modelo celular de la enfermedad. En un futuro podría llegar a utilizarse como tratamiento de esta dolencia, que se produce con más frecuencia en los países desarrollados.