Diario de Valladolid | Martes, 12 de noviembre de 2019

12:11 h. LAVEGUILLA

Epi, el señorito español de la Ribera

JAVIER PÉREZ ANDRÉS 08/02/2019

Epifanio García (Epi) está al frente de la bodega familiar que ya ha rebasado el cuarto de siglo, colocándose en la primera línea de las firmas sólidas en el Duero. La familia García del Pozo entró en el mundo del vino en los 90 y lo hizo plantando y adquiriendo viñas en el entorno de Olivares de Duero, donde tenían orígenes familiares. De ahí que sus vinos tintos se elaboren con uvas propias y de viñas en su mejor momento de producción y calidad en el conjunto de las 45 hectáreas de tempranillo, con una edad media de 25 años. Toda su producción, alrededor de 240.000 botellas al año, se produce exclusivamente con la materia prima propia. LaVeguilla, que toma el nombre de un pago local, produce tintos desde la categoría de roble y crianza a las de autor y selección. Hasta aquí, una bodega de corta producción que elabora solo con sus propias uvas (algo poco corriente) con un claro vínculo a la Ribera del Duero. Ahí están, en torno a las instalaciones, los viñedos repartidos por los pagos de San Román, escoltados por almendros, haciendo linde con la carretera y el río o las viñas del Val, donde tiene lugar cada cosecha el ciclo vegetativo de las uvas tempranillo y una pequeña porción de cabernet sauvignon y merlot; esto último, casi testimonial. Aquí es donde Epi se emplea a fondo: en la vid, en la poda, en el ciclo vegetativo de sus viñas y actuando en todas las prácticas culturales. Para Epifanio, que es licenciado en Historia y fue arqueólogo en su juventud y autor de varios libros sobre monumentos artísticos, la naturaleza es la clave de su proyecto que va mucho más allá de elaborar unos vinos correctos amparados por el sello de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Epi aporta, además, su genialidad. Trasporta su visión de la vida a la intrahistoria de esta bodega, a la trastienda, que es lo que está detrás de los depósitos de acero inoxidable, de las naves de fermentación y del parque de 400 barricas de roble mitad francés, mitad americano, con una media de edad de cuatro años. Al otro lado está su estampa etnográfica, su museo ‘daliniano’, sus ocurrencias transgresoras donde juega con los símbolos, el cine, la música, los aperos y hasta la réplica exacta de un garrote vil. Todo rodeado de jardines, árboles y espacios abiertos y hasta un ‘Stonehenge’ propio, enclavado al lado del palomar, a pie de majuelo y a un palmo de su casa, en la que vive con su familia numerosa.

El visitante que traspasa esa puerta sale impresionado y ‘flipando’ por la genialidad transgresora de un bodeguero diferente que se muestra con toda sinceridad y siempre con una sonrisa irónica, acompañando a una conversación fluida y amena. Pero Epi es mucho más, es de los pocos que se ha tomado en serio el entorno natural y hoy ofrece almendras de sus almendros, miel de sus colmenas y nueces de sus nogales a los clientes. Y lo ha hecho como hay que hacer las cosas: con registro alimentario y legalizado. Pero hay más. Ha llegado la hora del alambique que está a punto de destilar su aguardiente ‘Gotas Santas’ y en algunas de las barricas ya se cría el vermut tinto ‘Señorito Español’ toda una revolución por su potencial frutal tánico y equilibrio entre las notas de botica y el amargor en un momento de emergencia de esta bebida en los mercados. Epi ha logrado convencer con un proyecto que ahora, por fin, está hecho a su medida, a la de un hombre que luce rastas en el pelo y no se doblega ante la típica imagen social. Sin duda, todo un fenómeno cultural en el escenario de la Ribera, ganándose a pulso el sobrenombre de ‘El señorito español’ del valle del Duero. Los símbolos nacionales de todo tipo así lo demuestran. Sin duda, una bodega a visitar. Los fines de semana el actor local Ignacio Tercero enseña las instalaciones a los enoturistas; Javier del Val se encarga de las tareas de bodega y, durante todo el año, el enólogo de Langayo, Sergio Sanz, se encarga de los procesos de elaboración y crianza del vino así como de las colmenas, pues Epi, que es además el responsable de viticultura de la empresa familiar, produce miel que envasa etiquetada de su propio viñedo.