Diario de Valladolid | Miércoles, 18 de septiembre de 2019

Replantación «ecológica y social»

Impacto Varios pueblos de Burgos y Palencia apuestan por el Cocoon para mejorar la capacidad de supervivencia de los árboles, reducir las emisiones de CO2 y alimentar a la fauna salvaje

DIEGO SANTAMARÍA 19/11/2018

La lucha contra el cambio climático, cada vez más presente en el sector agrario, requiere una búsqueda exhaustiva de alternativas sostenibles para reducir las emisiones de CO2 y procurar la supervivencia a largo plazo de todas las especies. Bajo esa premisa surgió el Cocoon, un revolucionario método de gran utilidad para reforestaciones y fincas agrícolas que garantiza un considerable ahorro de agua causando «el menor impacto desde el origen». Y es que gracias a estas cajas fabricadas con materiales biodegradables es posible impulsar plantaciones con «valor ecológico y social» que se adaptan al terreno sin modificar sus condiciones ni generar «competencia» con la flora allí presente. Entre otras cosas, porque alrededor de cada agujero se habilita una casilla de un metro cuadrado.

Los primeros campos de ensayo para demostrar la efectividad del Cocoon llegaron a España de la mano de Volterra Ecosystems, que trabaja directamente con la firma holandesa Land Life Company, precursora del diseño, mejora y comercialización de estos prototipos. Tras una primera prueba en la localidad burgalesa de Padilla de Abajo que ya empieza a dar sus frutos, la aplicación de esta metodología en Castilla y León se extiende poco a poco por las provincias de Burgos y Palencia mediante una serie de reforestaciones, financiadas por una empresa de leasing de vehículos, interesada en «compensar las emisiones de sus instalaciones».

Nacho Martín, ingeniero forestal de Volterra, recibe a este suplemento en un terreno del término municipal de Fresno de Rodilla (Burgos) en el que convivían campos de cereal y un pinar hasta que un devastador incendio, en agosto de 2012, arrasó 200 hectáreas. Ahora, el ambicioso proyecto de reforestación LeasePlan forest, en marcha desde el 2 de noviembre, permitirá la instalación de 95.000 árboles, 15.000 de ellos con Cocoon, repartidos en un centenar de hectáreas.

Uno de los aspectos más llamativos de esta iniciativa es que se utilizan «combinaciones de especies variadas» para «compensar las emisiones» y así cumplir con los «objetivos de emisión de carbono». En concreto, se ha planteado la instalación de árboles que brindan alimento a la fauna salvaje como majuelos, almendros forestales o jerbo (Sorbus Doméstica), un «frutal tradicional que ha desaparecido de los pueblos y que tiene una vertiente social porque su fruta es apta para el consumo humano». Al mismo tiempo, también se apuesta por la plantación de arces, fresnos y quejigos, «la vegetación origintal de este terreno», precisa Martín.

El diseño de este proyecto arrancó hace un año en colaboración con la empresa local Eurofor -encargada de la plantación convencional- y el apoyo de la ONG ‘Un bosque para el planeta tierra», cuyo presidente, Jorge Extramiana, ejerció de «intermediario» entre la compañía de leasing y el pueblo, que «buscaba financiación para reforestar». En paralelo, Volterra ha impulsado proyectos similares aunque de menor volumen en las localidades palentinas de Pomar de Valdivia yMatamorisca, donde «hemos visto que hay una supervivencia del 90% en general». Eso sí, los árboles con Cocoon presentan «muchísimo vigor». Se nota, según Martín, en que «las hojas son más grandes y menos duras», signo inequívoco de que «experimentan menos sequía porque tienen más agua».

También lo confirma Gaspar Caparó, gerente de Ferca Agroentorn (Tarragona) y encargado de supervisar las plantaciones. «Aunque todo depende del tiempo, el Cocoon te garantiza una supervivencia mucho más alta», detalla convencido de que este método aporta un «valor añadido» no solo para el ámbito forestal, sino también para «fincas agrícolas». En el caso de los viñedos, por ejemplo, sirve como «solución» a la hora de introducir viñas jóvenes y evitar que haya «competencia» con las viejas. Él, de momento, ha comenzado a experimentar con olivos y avellanos. Apenas lleva un año y la prueba parece dar buenos resultados. Además, sostiene que «también es útil para la encina de trufa», máxime si tenemos en cuenta que se trata de una «planta cara y hay que asegurar que viva».

100% BIODEGRADABLE

El modelo primario era de plástico. Después se diseñó un prototipo de celulosa que acababa convirtiéndose en abono para el suelo. Ese Cocoon 2.0 contenía unas mechas para absorber el agua, pero al final sus creadores se percataron de que «no hacen ninguna falta» porque el material ya es poroso de por sí. Por lo tanto, se puede afirmar que, ahora sí, las cajas son «100% biodegradables».

En el plano económico, el fabricante trata de abaratar el precio por unidad, que habitualmente ronda los 8 euros. Sin embargo, cuando se trabaja con grandes volúmenes como en Fresno, se puede abaratar hasta los 5,5 euros aproximadamente. Lo ideal, tal y como apunta la directora de Land Life Company, Willejmin Stoffels, sería fabricar Cocoons en España, aunque para ello es necesario que se incremente el número de plantaciones.

Tanto Stoffels como Martín celebran en el interés creciente por el Cocoon entre entidades públicas y privadas. La directora de la compañía holandesa espera que las empresas españolas «se interesen cada vez más por este tipo de proyectos». Por su parte, el ingeniero forestal de Volterra confirma el acercamiento de varios responsables de la Junta de Castilla y León predispuestos a apostar por esta metodología. Obviamente, sabe que los ensayos que se están realizando ahora mismo en la Comunidad serán determinantes, aunque espera una «mayor involucración» del Gobiern regional.

Con el fin de dar a conocer los primeros resultados de LeasePlan forest en Matamorisca, Land Life Company, Volterra y LeasePlan celebran hoy en Aguilar de Campoo una jornada informativa que servirá para mostrar en detalle el proyecto.