Diario de Valladolid | Miércoles, 20 de noviembre de 2019

11:32 h. PUBLICA 'QUÉ BELLO ES MORIR'

Salinero lanza a su inspector a las cloacas del poder

El novelista recupera al sabueso Nereida, protagonista de ‘A vida o muerte’ y ‘El seudónimo’

J.TOVAR / VALLADOLID 02/11/2017

Un nuevo caso para el inspector Emerenciano Nereida, sabueso desencantado, solitario y aficionado a los tugurios. Once años después de que le hiciera batirse el cobre –A vida o muerte– con pícaros, traficantes, mujeres fatales y asesinos en torno a un hostal de nombre regio, Antonio Salinero (Valladolid, 1962) lanza ahora a su «quijotesco policía» a investigar la muerte de una anciana aristócrata en Qué bello es morir (Editorial Amarante), novela presentada el pasado viernes en la librería Oletvm.

Una duquesa muerta justo cuando su fortuna iba a caer en manos de la Iglesia de la Cienciología. Una muerte oportuna... para algunos, que tiene lugar en el peor momento de la crisis económica, en la España del 15M y los desahucios, y que sumirá a Nereida en una fatigosa y larga investigación en la que se verán implicados los grandes poderes del Estado. Abogados, banqueros poco transparentes o políticos manchados que buscan medrar en consejos de administración desfilan por las cerca de 200 páginas de la novela. «Me gusta que mis personajes sean como aquellos de las tragedias clásicas, que tenían máscaras que representaban a una parte concreta de la sociedad», desliza Salinero en declaraciones a este diario.
La historia, que transcurre en escenarios como la sierra de Gredos, Jordania, México y Madrid, tiene también un claro marco social, que es el de esta España reciente en crisis económica y de valores. «La novela negra es el mejor vehículo para hacer crítica. Vivimos en una sociedad convulsa y la literatura puede cumplir con la función de documentar los tiempos que vivimos», matiza el escritor y columnista.

Nereida nació en 2001 con la ópera prima de Salinero –El seudónimo, una novela cuyos protagonistas escribían otra, Camino Tartessos, en la que aparecía el inspector–, ganadora del Premio de Novela ‘Ateneo Ciudad de Valladolid’. De las tres novelas policiacas firmadas por el vallisoletano, esta última es la que tiene un «humor más corrosivo», tal y como reconoce su autor. «Mi mirada es muy cinematográfica, de elipsis, de planos; con unos diálogos que evocan la novela negra clásica, que beben de los de Montalbán o de Eduardo Mendoza. A veces rozas la astracanada y te preguntas ‘cómo es posible’, hasta que ves que la realidad supera la ficción», detalla el escritor, que encuentra en el humor «el mejor lubricante para contar historias».

Apego al presente

Tan apegada está la novela al presente, que al vapuleado Nereida le ocurre lo que a algunos comisarios de policía en este país, que acaban siendo marginados, arrinconados, cuando apuntan hacia donde no deben. «Es un hombre incómodo. Le piden que deje estar las cosas, pero él se resigna. Es un Quijote. No es frecuente ver a alguien ir a contracorriente e ignorar los dictados, ni siquiera en nuestra cotidianidad», lamenta el autor.

Algo parecido le ha pasado a Salinero, que ha chocado contra el recelo de algún editor incomodado por la visión que ofrece la novela sobre algunos estamentos. «Parece que ha salido un tanto anticlerical... pero en literatura uno puede plasmar casi todo», señala entre risas el escritor, de nuevo en las librerías de la mano de Editorial Amarante.