Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

«En las artes de calle hay que programar a contracorriente, buscar lo singular frente a lo evidente»

Javier Martínez, director artístico del TAC, afronta una nueva edición del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle convencido de la necesidad de no hacer caso a lo que gusta masivamente «para seguir sorprendiendo»

ANA DE LA FUENTE / VALLADOLID
15/05/2018

 

Hablar del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) es hacerlo de Javier Martínez. Él es el principal artífice de que un certamen que arrancó como un pequeño festival callejero instalado en pleno carnaval, se haya convertido en todo un referente internacional. El TAC cumple este año su decimonovena edición. Anuncia, convencido, que será «la más cosmopolita, arriesgada y comprometida». Del 19 al 27 de mayo, se darán cita en 28 espacios de la ciudad, más de 200 representaciones a cargo de 62 compañías de 22 países. Servirá de escenario para16 estrenos, diez serán absolutos.

Pregunta.- ¿Cuál es la clave para que el TAC se haya convertido en un referente internacional?
Respuesta.- Quizá acabar con el concepto del ‘todo vale’ en el teatro de calle para pasar a un concepto mucho más artístico. Siempre he defendido que existen formas de expresión que se axfisian en los teatros, que atraviesan las paredes de estos recintos y que tienden a ubicarse donde el individuo construye su vida cotidiana, que no es otro lugar que la calle. Nunca he entendido la calle como un espacio entre edificios, sino el lugar donde el individuo construye su vida. Por eso debía ser en la calle donde se ubicaran estas nuevas formas de expresión. Además, acogiéndonos a la tercera acepción de la RAE que define al ciudadano como ‘hombre bueno, capaz de intercambiar emociones y sentimientos’, era fundamental que todos los espectáculos que se diseñaran en la calle se vistiesen de calidad. Era necesario transmitir el arte como una actitud que va desde el lugar más recóndito del corazón de una persona hasta el lugar más recóndito del corazón de otra. Era necesario desmontar el mundo real y volverlo a montar desde una dimensión más alta. No se trata de hacer actividades únicamente con carácter festivo, sino que conceptualmente tengan un significado del crecimiento del individuo poniendo la mirada en las artes contemporáneas.

P.- ¿Es posible seguir sorprendiendo al espectador después de diecinueve ediciones?
R.- Hay una frase que me gusta mucho: «Aquel que no sabe dónde va, acaba siempre en otra parte». Por eso, el programador debe tener muy clara cuál es su labor. Defiendo la necesidad de programar a contracorriente, de luchar contra el ruido frente al silencio, de buscar lo singular frente a lo evidente, de pasar de lo espectacular a lo cómplice. Aposté por las artes escénicas contemporáneas, por lo post-dramático, por todos aquellos espectáculos cuyo hecho teatral no se basaba solo en el texto, sino en el espectáculo en sí mismo. Siempre hablamos de conceptos nuevos. Por eso, el programador tiene que estar continuamente a la escucha de todos los cambios que se producen, que son muchos y debe ayudar a caminar en busca de un sitio propio. Lo importante es sugerir a través de la imagen y que luego sea el propio individuo el que construya la historia en su cabeza. El peor enemigo del arte es el entusiasmo del público. El público está muy mediatizado y cree que le gusta una cosa cuando realmente lo que está desando, inconscientemente, es otra. Creo que en el programador es muy importante la impecabilidad y la credibilidad. Para poder transmitir una cosa es fundamental creer en ella. Es increíble comprobar cómo durante el festival ciudadanos de diferentes capas sociales, de diferentes estatus económicos, de diferentes ideologías se unen ante un mismo hecho creativo.

P.- ¿Y por qué cree que se asocia la calidad a espectáculos de sala y la diversión y el entretenimiento a la calle?

R.- Es una equivocación tremenda. Siempre he luchado contra este concepto y creo que, poco a poco, voy consiguiendo que la calle, además de un proceso festivo, se considere que es también un proceso artístico. El TAC es un festival de Teatro y de Artes de Calle, una gran fiesta que abarca todas las artes escénicas y que es la culminación del trabajo desarrollado a lo largo de todo el año de una manera estable.

P.- Cuando presentó la edición de este año dijo que era la más cosmopolita, arriesgada y comprometida. ¿A qué se refería?

R.- En esta edición se van a dar cita 62 compañías de 22 países con 200 representaciones de una gran calidad y variedad tanto escénica como temática. Y este año hemos buscado programar espectáculos que, además de artísticos, tengan un compromiso social importante. Se abordará la situación de la mujer, la memoria histórica, la lucha de clases, la soledad, el medio ambiente... Así, la compañía ‘Art al Quadrat’ mostrará la represión de las mujeres durante el franquismo y las vejaciones que tuvieron soportar y Eduardo Cuadrado, por ejemplo, removerá conciencias al visibilizar en Sombras de ilusión la lucha de todos aquellos que buscan un mundo mejor y que se ven obligados a traspasar vallas que no son sólo físicas, sino también de dolor.

P.- ¿Cree entonces que es posible también entretener desde la concienciación?

R.-  Me interesan las artes escénicas por la posibilidad que ofrecen de desmontar el mundo real durante unos días y volverlo a montar desde una dimensión más alta.

P.- ¿Qué espectáculos son imprescindibles de la edición de este año?

R.- Muchos, muchísimos. Teatro del Silencio es impresionante, Luc Amoros, Le Cirque Invisible con Victoria Chaplin... Todos son muy brillantes. Tanto los de sala, como los de circo o de danza. También este año ganan un gran protagonismo las ‘performances’, que darán un aire nuevo al certamen. Si el año pasado el listón ya estuvo muy alto, creo sinceramente, que este año va a ser increíble. Además, muchos de los espectáculos programados solo se van a poder ver este año en el TAC. Otro trabajo que nadie puede perderse es Quejío, un espectáculo que es un grito por la injusticia de la emigración. Se presentó en 1972 y marcó una frontera entre el teatro que se hacía hasta entonces y el nuevo teatro independiente y vanguardista de nuestro país. El montaje que veremos en el LAVA es exactamente igual al que se presentó entonces. La misma puesta en escena, los mismos cantes, las mismas letras... Es un espectáculo rompedor.

P.- Precisamente el TAC homenajea este año a Salvador Távora, director de Quejío...

R.- Távora siempre ha representado el teatro comprometido, el teatro de denuncia. Es un referente en el campo del lenguaje teatral. De ahí el homenaje.

P.- 16 estrenos, 10 absolutos, cuatro incluidos en la Estación Norte a cargo de Corsario, Ghetto 13/26, Eduardo Cuadrado e Imaginario Teatro. ¿El sello de Valladolid cada vez tiene mayor peso en este certamen?

R.- Por desgracia, muchas veces la situación actual obliga a que las compañías hagan espectáculos que vayan a ser comprados por los programadores. El TAC les brinda la posibilidad de presentar montajes en los que sueltan toda su creatividad, sin pensar en la repercusión económica.

P.- ¿Gozan de buena salud las artes escénicas?

R.- Yo no creo que la cultura esté en crisis sino que estamos en la cultura de la crisis.

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria