Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Un disco rescata la primera voz rebelde de Joaquín Díaz

«Era consciente de que la tradición tenía que cumplir un papel en la sociedad», evoca el músico

JULIO TOVAR VALLADOLID
09/10/2019

 

Era abril de 1968, cuando aquel joven zamorano armado con su voz y su guitarra, recién llegado de Texas (EEUU), se disponía a abrir en Madrid un concierto a pecho descubierto, con los inspiradores versos de una canción que hundía sus raíces en 1803: ‘Alégrense, hijos de Columbia, alégrense / nunca doblen las rodillas ante los tiranos...’, cantaba en Jefferson and liberty. Hoy, aquella voz vuelve a sonar fuerte y clara gracias al periodista musical José Ramón Pardo, responsable del sello Ramalama Music, que buceando en los archivos sonoros de Radio Nacional de España dio hace unos meses con aquel recital, el primer registro sonoro del hoy reputado músico y folclorista Joaquín Díaz.

Mi primer concierto reúne 17 canciones que traen el recuerdo de un país aún sumido en el franquismo, y evocan el impulso vital de un joven que por aquel entonces tenía 21 años. «Era totalmente consciente de lo que quería: en ese momento la tradición tenía que cumplir un papel en la sociedad, no se podía rechazar su peso en favor de un futuro que veía incierto y preocupante, dada la poca relevancia que le daba la sociedad a la cultura. El tiempo me dio la razón», evoca Díaz a este diario.

Hasta la fecha, el primer disco oficial de Joaquín Díaz era Recital, grabado con público en un estudio en mayo del 68 –se lanzó un mes después–. Cuando el músico ofreció aquel ‘primer concierto’, aún no había firmado ni su contrato con Sonoplay –una compañía que luego derivó en Movieplay y en Fonomusic hasta su compra por Warner–. «Aquel recital lo organizaba la revista Genial, que era una publicación para chicas. Quedó en el archivo de RNE, como tantas otras cosas, olvidado. Nunca lo había escuchado y de no ser por José Ramón no habría visto la luz», celebra el músico, convencido de que aún hay tesoros sonoros por descubrir como un concierto que dio junto a Cecilia en el paraninfo de la Universidad Menéndez Pelayo, del que consta una fotografía: la presencia de un magnetófono en la imagen invita a pensar en la existencia de una grabación, como advierte Díaz.

En aquella actuación, el joven músico desgranó canciones en las que tomaban forma historias de frontera con enamorados que robaban caballos, como en When first unto this country; relatos de borrachuzos libres que no querían oír monsergas, como en Old Joe Clark, muy cantada en la I Guerra Mundial –la publicación de Ramalama incluye un extenso libreto que brinda un marco histórico a las canciones–; un homenaje a su adorado Pete Seeger, con el espiritual Michael row the boat ashore, un tema ya cantado por los esclavos negros de Carolina del Sur en el XIX; canciones de cuna asturianas, Duérmete fiu del alma, o extremeñas, Pajarito que cantas; un villancico catalán como El noi de la mare; ecos sefardíes con Abridme galanica...

Y a cada paso, el joven músico buscando a su audiencia, animando con aplomo a formar parte del concierto... «Diría que con una cierta arrogancia», advierte Joaquín Díaz entre risas. «Visto hoy era innecesario, porque el público estaba bien dispuesto, pero entonces solía haber miedo a la contestación de la gente, que era algo muy frecuente y respondía al momento en el que se vivía», recuerda el etnógrafo afincado en Urueña.

Con todo, pese a dibujar un mapa sonoro que trascendía las fronteras del folclore patrio –hay también un tema hindú y un himno israelí, por ejemplo–, el repertorio no era mal recibido por el respetable. «Entonces había un fanatismo oficial, pero la sociedad sentía necesidad de apertura. Hoy, quizá, el fanatismo sea peor», reflexiona el músico cuando se le recuerda que no hace mucho a Serrat le increparon en Cataluña por cantar en español.

Pese a la naturaleza contestataria de parte de su repertorio, Díaz tampoco tuvo demasiados problemas con la censura. «La administración, al principio, ni me consideraba: me mandaba todas las tardes a un policía muy discreto que daba hasta pena, me preguntaba qué iba a cantar y me pedía que no lo cambiara, que se tenía que ir a casa...», evoca divertido.

El miedo, sin embargo, se hacía notar, como cuando un realizador de TVE le advirtió de que si interpretaba Romance del prisionero –el tema, con una letra atribuida a Juan del Enzina (XV), aparece en este Mi primer concierto– podían acabar todos en la cárcel. «Me quedé a cuadros. Le asustaba el título. Era lo que pasaba casi siempre:no se escuchaban ni se leían las cosas. Era un miedo innecesario», recuerda lamentando aquella falta de análisis y de reflexión.

Cincuenta años después, Díaz confía en que los más jóvenes sientan aún «fascinación» por aquellas historias. «Aún atraen porque son reflejo de una mitología que sigue ahí, aunque nos la cuenten de otra manera como en Juego de Tronos», concluye.

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria