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ENTREVISTA A JOSÉ ANTONIO DE SANTIAGO-JUÁREZ, CONSEJERO DE LA PRESIDENCIA

«Veo imposible el consenso para reformar el estatuto esta legislatura»

Defiende el modelo, más allá de la «sobeteada» identidad, porque la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales «se gestionan de forma adecuada».

FELIPE RAMOS
23/02/2016

 

En cualquier ámbito de la vida la experienciaes un grado. José Antonio De Santiago-Juárez (Valladolid, 1951) tira de la suya, en lo que a la reforma del Estatuto se refiere, para asegurar que «no debe pesar más un color político que otro».

Pregunta.- ¿Para qué sirve realmente un Estatuto si ya está la Constitución?
Respuesta.- Regula el marco de convivencia de una Comunidad. Por supuesto que por encima está laConstitución. Pero regula nuestro marco de diálogo y convivencia para seguir avanzado en una Comunidad, en un territorio determinado, dentro de nuestras competencias.
P.- Pero más allá de esa respuesta legalista, ¿cuáles es el beneficio para los castellanos y leoneses?
R.- Pues le da uno que a lo mejor no lo hemos sabido trasladar a los ciudadanos. Aquí se habla mucho de identidad y está muy sobeteado el término identidad. Lo importante de habernos constituido como Comunidad política, que como histórica llevamos cientos de años, no es la identidad histórica, que la tenemos y nadie la duda, sino demostrar a las personas que el modelo autonómico es útil. Porque gracias a ese modelo se les presta una mejor educación, sanidad, servicios sociales. Se planifica mejor. ¿Usted cree que desde Madrid alguien mantendría escuelas con cuatro alumnos? Yo le digo que no. Aquí, sí. ¿Usted cree que desde Madrid alguien mantendría una red tan potente de consultorios locales? Eso lo decide la Comunidad Autónoma. Eso hace más Comunidad que otras cosas que manoseamos permanentemente. El modelo de Comunidad ha sido útil porque la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales se gestionan de forma adecuada. Y lo dicen los informes independientes. Lo que tiene que ser muy triste, muy triste, son esas comunidades históricas que están a la cola en esos informes. La utilidad no es el tema identitario.
P.- Es decir, ¿es una pérdida de tiempo la búsqueda de esa identidad autonómica en la que llevan desde que se creó la Comunidad?
R.- Hemos perdido tiempo todas las Comunidades Autónomas, la mayoría que las históricas son otra cosa, en buscar nuestra identidad. ¿Para qué se pasa de un modelo centralizado a uno descentralizado? Porque se entiende que descentralizando algunos servicios se va a hacer mejor, porque conoces mejor el problema y vas a gestionar mejor. El modelo no es para que surjan 17 identidades. La historia la marcan los libros de historia. El autonomismo tiene que ser útil para las personas.
P.- ¿Y por qué está en cuestión el modelo incluso por los políticos cuando, como usted acaba de decir, fue una decisión política?
R.- Porque en la etapa de crisis se nos ha culpado mucho. Primero en el último gobierno del presidente Zapatero y una buena época del periodo de Gobierno de Rajoy se ha demonizado a las Comunidades Autónomas. Y ha habido una época muy larga donde aparecían el despilfarro de las autonomías, cuando hemos hecho mayor esfuerzo para ajustar el déficit que el Gobierno central. Y eso lo sabe cualquiera. En época de bonanza se ha gastado el dinero público de forma alegre, pero no solo por las autonomías, y por los municipios. ¿Por qué se culpaba solo a las autonomías? Parecíamos la bestia negra de lo que estaba sucediendo. Además de hacer un mayor esfuerzo que el Gobierno central, gestionamos los servicios más difíciles de intentar contener el gasto.
P.- ¿Y no sigue siendo un despilfarro la duplicidad de cargos públicos?
R.- Eso hay que valorarlo y medirlo bien.
P.- Sí, pero es ahora cuando dicen estar empeñados en la racionalización del gasto público. ¿Por qué no se puso antes coto?
R.- Pues mire de las crisis se aprende. Hubo un momento, y paso en la sociedad española en su conjunto, donde todo el mundo iba bien. Y, de repente, viene una crisis y tenemos que aprender, las administraciones y las familias. De las crisis, si se aprende, puedes salir fortalecido para que nunca más vuelva a suceder esto, aunque vuelvan épocas de bonanza. Rectificar es de sabios.
P.- ¿Cómo se puede aplicar una Ley de Ordenación del Territorio sin fijar antes la financiación necesaria?
R.- Son dos cosas y quizás no lo hemos sabido explicar bien.La Ley de Ordenación pretende dos cosas, ordenar los servicios que presta la Junta en el territorio y blindar esos servicios por Ley. Que nadie pueda suprimir mañana los 15 consultorios locales por centro de salud o las escuelas con cuatro alumnos. Por otra parte, diseña una herramienta nueva para que los municipios pequeños puedan prestar mejor los servicios que la ley estatal les tiene encomendado. Y creamos las mancomunidades de interés general. Y aquí sí en fundamental una reforma de la Ley de Haciendas Locales. Hay que abordar seriamente la financiación autonómica y local, para poder financiar estos servicios. Pero sin el debate ese que hubo de servicios impropios. No, impropios, no. Incómodos y mal financiados, pero no impropios. ¿Pero cómo un Ayuntamiento no va a querer participar en la gestión de la educación de sus ciudadanos, en la salud de sus ciudadanos o de la atención de los servicios sociales? Si un gobierno municipal no quiere participar en eso, apaga y vámonos.
P.- Eso es competencia de la Junta.
R.- No. Vamos a ver. También se ha entendido mal. Se transfieren funciones, no competencias completas. En Sanidad tiene competencias el Gobierno de España, tienen competencias las Comunidades Autónomas, pero también los municipios por Ley. Hablo de participar. No es toda la competencia, es alguna función, como el mantenimiento del colegio, de los consultorios. Eso sí, bien finaciados. Hay que revisar la financiación local y con criterios no solo relativos al número de habitantes. Porque cuando hay más personas mayores, el territorio es más disperso y hay menos densidad financiar los servicios es más caro. Y esto no es capricho identitario.
P.- Habla de población. ¿Decir ahora que la despoblación es un problema de Estado y europeo no es reconocer en parte el fracaso de sus políticas? Parece que se han dado cuenta ahora.
R.- Vamos a ver. No nos hemos dado cuenta ahora. Desde el prinicpio sabíamos que teníamos que ir todos juntos. Le recuerdo que la primera estrategia contra la despoblación se hace en sede parlamentaria, soy yo portavoz del grupo popular y se pacta con el PSOE. Claro que nos hemos dado cuenta que no se puede ir solo, pero hay intereses, es difícil y una asignatura pendiente del modelo autonómico es la cooperación horizontal entre comunidades. Cuidado que hemos avanzado, con convenios de colaboración con todas las comunidades limítrofes. Gracias a esos acuerdos hemos conseguido que se fuesen incorporando al problema demográfico o como se quiera llamar.
P.- Diga la verdad. ¿Ve posible alcanzar un consenso en esta legislatura para reformar el Estatuto?
R.- No, no se va a poder reformar el Estatuto en esta legislatura. Cuando el presidente Herrera en su investidura se comprometió a impulsar una reforma del Estatuto lo hacía sinceramente. Primero, no conocíamos lo que iba a pasar en las Generales. Y se concretó en tres aspectos, la regeneración, cuestiones relativas a los municipios y elevar a rangos estatutarios cuestiones que tiene que ver con los servicios sociales. En este momento, el Parlamento español es muy diferente al que había antes del 20 de diciembre. Hay más grupos, con dos que han irrumpido con fuerza, como Podemos y Ciudadanos. A día de hoy no sabemos a dónde caminamos. Si vamos hacia una reforma constitucional, entonces hay que paralizar todas las estatutarias. Y si vamos a un proceso constituyente, más aún. Eso hacia afuera. Pero hacia dentro también lo veo casi imposible. En este tiempo hemos ido conociendo algunas peculiaridades de las Cortes de Castilla y León y me preocupan algunas cuestiones.
P.- ¿Por ejemplo?
R.- Algunos planteamientos, como los de gentes que antes de sentarse a negociar pone líneas rojas. Y sin papeles. Aquí la única que ha puesto algo por escrito es la Junta, los demás ninguno ha puesto nada. Así no se negocia. En un Estatuto de Autonomía, mi experiencia me dice, que no puede pesar más un color político que otro, tiene que ser algo muy equilibrado, en el que todos nos sintamos a gusto, para desarrollar políticas de centro, de derecha, de centro-izquierda y de izquierdas. Yo lo que he visto es un concurso de ideas, para ver quién es el más original.
P.- ¿No es una pérdida de tiempo sentarse a negociar algo que se sabe no se va a poder reformar?
R.- Es que no sabíamos lo que iba a pasar a nivel nacional.
P.- Pero sí sabían lo que había pasado aquí, con un Parlamento más fraccionado.
R.- Lo que pasó en Castilla y León es que el 22 de julio firmamos con PSOE, Podemos y Ciudadanos los puntos clave de la reforma del Estatuto. Firmaron todos. Yo negocié ese acuerdo como asuntos de Comunidad. Aquí parece que empiezan a no valer las firmas y ahora empieza el concurso de ideas. Si me parece bien, pero incorpórelas usted al documento o diga que no firma.
P.- ¿Por qué todo esto que ahora ven básico, ordenación, suelo social, regeneración... no lo hicieron ya en la última reforma?
R.- El buen político es el que sabe adelantarse a su tiempo y sino, al menos, el que sabe adaptarse a su tiempo. Cuando hace diez años reformamos el Estatuto la situación era distinta en España, económica y política. ¿Por qué no lo hicimos hace ocho años? Porque hace ocho años las cosas eran diferentes.
P.- ¿No es un fracaso no alcanzara esa reforma?
R.- No. Tenemos un magnífico Estatuto, de los que se denominan de última generación, se reformó en la última oleada. Es estupendo. Como todo es mejorable, sí, pero no vamos a dejar de hacer las cosas que se tienen que hacer desde el punto de regeneración democrática porque la reforma no salga adelante o vaya lenta.

«En dos meses hemos visto dos berrinches de Tudanca, yo que él me lo miraría»

Pregunta.- Siempre se dijo que a mayor pluralidad mejor gestión, mejores parlamentos, mejor eficacia y efectividad en la política. ¿De sus palabras se deduce que la pluralidad ya no es tan buena?
Respuesta.- No. La pluralidad siempre es buena. Usted me habla de un hecho concreto. ¿Usted cree que va a haber consenso para reformarlo en esta legislatura? No. Lo veo muy difícil. Y me explico, primero por el parlamento que lo aprueba, que es el nacional; y, después, he dicho que me vengo aquí y he visto que la pluralidad no es mala. Fíjese, si no es mala que a los 20 días de la investidura conseguimos firmar con todos los grupos y lo trabajamos nosotros, el Gobierno. Ya investidos lo firmamos con Podemos, PSOE y Ciudadanos sobre temas de comunidad. En los temas de Comunidad la pluralidad es buena porque enriquece. Pero una cosa es la pluralidad y otras las ocurrencias o el concurso de ideas. Eso no lo trae la pluralidad. Hay que ser coherente, dentro de tu ámbito ideológico.
P.- ¿Ese concurso de ideas y ocurrencias de la que habla las ve también a la hora de hacer la política por parte de la oposición?
R.- Pues en algunos momentos estoy viendo algunas cosas muy curiosas. En el último pleno hemos asistido a un berrinche de la oposición porque le ha ido mal. Una pataleta. Es el segundo berrinche que tiene el portavoz del PSOE en mes y medio. Asistimos a un primer berrinche cuando se enfadó con el portavoz de Podemosm; y ya no cumplía lo pactado, ni la reforma del Reglamento ni la Mesa y lo había firmado. Era un berrinche aislado, pero cuando se produce el segundo hay que hacérselo mirar. Ahora se han contagiado todos del nuevo berrinche y lo que había hecho la comisión de investigación ya no sirve. Si era tan importante, tan serio, tan necesario que acudiese el presidente Herrera a la comisión ¿cómo no lo han pedido en tiempo y forma? Son más torpes de lo que les llamó Herrera porque encima ahora les da el berrinche y ahora sí. Esto es más serio. En dos meses hemos asistido a dos en el líder del PSOE. Yo que él me lo miraría.
P.- Oiga es Herrera quien provoca para que pidan su comparecencia.
R.- No. Quien formuló cuatro preguntas sobre el mismo asunto de una comisión que está funcionando fueron ellos. Quienes provoca son ellos y luego se llevan el berrinche porque les fue muy mal en el debate. La pataleta de niño pequeño. A la política hay que venir ya llorado. Después del berrinche siempre viene el capricho, es así la psicología de la infancia. Esto es más serio.
P.- ¿Cree que la comisión de investigación corre riesgo de bloquearse?
R.- Si sigue actuando la oposición tan mal como está actuando, sí. La responsabilidad está en la oposición. Fíjese qué varapalo dio el fiscal general Anticorrupción a la comisión cuando pidió el informe, dijo que no se fiaba de la comisión. Y no me extraña.
P.- ¿No hubiera sido mejor que la presidencia de las comisiones de investigación no las asumiera el PP?
R.- Si es que da igual. El siguiente paso sería ‘no hubiera sido mejor que no tuvieran por voto ponderado mayoría’. Es que la tenemos. Al final hay que decir a Carriedo cada vez que votemos, eso del rodillo en los partidos me pone de los nervios. El rodillo es cuando los otros 42, cada uno de su padre y de su madre, se ponen de acuerdo. Ahí sí veo rodillo. Pero que los 42 del PP se pongan de acuerdo no es rodillo, es coherencia.
P.- ¿No cree que el voto ponderado institucionaliza una mayoría absoluta que no tienen?
R.- No. Se tiene mayoría absoluta para algunas cosas y para otras, no. Para aprobar la ley de presupuestos se necesita mayoría absoluta; para rechazar una comisión de investigación, se necesita una mayoría absoluta. Lo que no vale es que el Reglamento, en caso de empate, cuando perjudica a los que han perdido las elecciones hay que cambiarlo y cuando les beneficia, no. Estar empatados, a veces perjudica al que gobierna y otras le beneficia. Es así el Reglamento y es así la vida. Lo que no es tan coherente es que voten en bloque los otros 42.
P.- ¿Y cuándo es más coherente Ciudadanos, cuando pacta los presupuestos y la investidura o ahora cuando amenaza con romper?
R.- Necesito tiempo para poder hacer un juicio. Hay cosas de Ciudadanos que no me gustan nada. Esas amenazas que hace, unas veladas y otras menos veladas, en los plenos, no las entiendo. Si uno llega a un acuerdo, llega a un acuerdo. No se puede improvisar. Porque está escrito y firmado. Es otra vez el berrinche y la pataleta. No se puede amenazar. Si con 42 tuvieramos que haber ido a unas elecciones qué hubiesen pensado los ciudadanos de Castilla y León.
P.- ¿No cree que a los ciudadanos todo esto de la reforma del Estatuto, el debate de las leyes... les importa más bien poco y lo que les exigen es que resuelvan sus problemas?
R.- Claro, claro. Pero a veces para poder actuar hay que tener leyes preventivas. Lo importante en la corrupción no es ‘vamos a ser contundentes’, faltaría más. Eso va de suyo. Es como el valor en la mili. Lo importante es poner medidas preventivas, para que no se produzca porque siempre puede haber quien caiga en la tentación, pero que lo tenga más difícil o que se le pille antes.
P.- ¿Cómo se siente cuando oye a la oposición decir que debería sentir asco por la corrupción de Castilla y León?
R.- Siento asco por la corrupción en general, esté donde esté. Pero, afortunadamente, Castilla y León si uno mira el mapa de la corrupción tiene una mínima salpicadura en el caso Púnica, que habrá que ver cómo queda la imputación del ex presidente de la Diputación de León, y una mínima de un ex alto cargo, que llevaba ya fuera de la Junta más de seis, siete, ocho años, en el caso Gürtel. Es mucho o poco. Cualquier brizna de corrupción es mucha, pero la realidad es ésta. Por muy poco que sea me da asco. No vamos a aceptar o vamos a intentar desmontar a algunos que quieren hacer ver que aquí está el nudo gordiano de la corrupción y el nido de los corruptos, porque no es cierto.

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