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Ferraz aceptó a Merayo al dar por prescrito el escándalo de la moción de Ponferrada

La resolución, ideada por García del Blanco, reconoce ahora que no se siguió ningún expediente contra el ex edil pese a que el caso hizo temblar los cimientos del PSOE y los expulsados pueden recuperar la afiliación tras cuatro años

PABLO R. LAGO / VALLADOLID
15/07/2017

 

El caso de la moción de censura de Ponferrada que acabó con el PSOE sin representación por primera vez en la historia en el Consistorio berciano –donde los socialistas llegaron a tener en los tiempos del histórico Celso López Gavela 20 de los 25 concejales, un porcentaje de jamás nadie ha alcanzado en ninguna de las grandes ciudades– y estuvo a punto de acabar con la carrera política de Alfredo Pérez Rubalcaba, entre otros, va camino de ser el escándalo que no cesa.

Ahora, Ferraz argumenta que el caso de aquella moción de censura para arrebatarle el poder al PP en el sexto municipio de Castilla y León ha prescrito a efectos disciplinarios, pese a que los ediles que desobedecieron no renunciaron al gobierno y no entregaron las actas, dejando al PSOE fuera del arco municipal.

Pero es más, la resolución ahora dictada desvela que, pese a todo lo que dijeron Rubalcaba y su equipo, ni siquiera se expedientó a los ediles. Ahora sabemos que la procesión de mentiras emprendida por el sibilino Rubalcaba y otros para excusarse de la moción no se detuvo en el tiempo.

Reza el párrafo tres del apartado II de los fundamentos estatutarios y reglamentarios de la resolución federal: «Asimismo, también debe considerarse que en el caso que nos ocupa no llegó a seguirse expediente contra D. Aníbal Merayo Fernández y en todo caso, el plazo máximo de prescripción que establece la normativa es de tres años». El documento, que, pese a la cacareada transparencia, ni la dirección federal y ni la regional querían que saliese a la luz, se puede ver íntegro en las imágenes que acompañan esta información. Por su puesto, Aníbal Merayo tampoco quería que se conociera. La transparencia no se predica, se practica.

El regreso de uno de aquellos ediles, uno de los más beligerantes contra las polémicas y contradictorias decisiones de Ferraz aquellos días de marzo de 2012, a la disciplina socialista, Aníbal Merayo, dejó boquiabiertos a muchos en el congresillo celebrado hace una semana en León para designar delegados al cónclave regional que desde hoy renovará a Luis Tudanca como secretario general del socialismo de Castilla y León.

De repente, y con la defensa del ex diputado Diego Moreno, hoy presunto aspirante a la secretaría del PSOE leonés el próximo octubre, apareció en la lista, ante el asombro de todos, y el cabreo de la comitiva ponferradina, el nombre de Aníbal Fernández. Volvía a ser militante por resolución dictada cuatro días antes por la dirección federal del PSOE de Pedro Sánchez.

El dictamen está fechado el 4 de julio y, aunque lo firma otro, tras él se esconde la inspiración del hoy nuevamente miembro de la ejecutiva federal, el leonés Ibán García del Blanco, autor intelectual de la catastrófica moción de censura, junto a su padrino político, el entonces número dos del PSOE de Rubalcaba, Óscar López, hoy venido a menos y refugiado en los sillones del Senado en representación de las Cortes de Castilla y León. «Está claro que Ibán ha urdido esto con la intención de fortalecerse para la próxima batalla provincial y pasarle una factura a Rita Prada», reconocen desde el entorno de Del Blanco. Fuentes de Ferraz confirman que el que fuera secretario de Organización del PSOE leonés con el ex alcalde Francisco Fernández es quien ha impulsado en la sede federal el repentino regreso de Aníbal Merayo, al que además le une una conocida amistad.

Una resolución cuyo contenido había permanecido oculto y que hoy desvela EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN. Así de escueto y tajante reza el dictamen con el que el secretario ejecutivo de coordinación territorial, un tal Santos Cerdán León, culmina los dos folios que albergan la resolución 17/0006: «Acuerdo aceptar la solicitud de reingreso de D. Aníbal Merayo Fernández como militante de la Agrupación Municipal de Ponferrada, que se considera efectiva a efectos censales de fecha 15 de marzo de 2017». Así se zanja un asunto que hizo tambalear los cimientos del PSOE y que puso en jaque durante un fin de semana a toda su dirección, con Susana Díaz como principal azote tras el detonante Twitter de la malograda Carme Chacón contra aquel acuerdo que desalojaba al PP del gobierno ponferradino, merced a un pacto fraguado por Del Blanco y López con Ismael Álvarez y bendecido por la dirección regional y nacional, como quedó más que demostrado a través de emails y mensajes de WhatsApp.

Tres horas después de consumarse la moción en pleno, todo saltó por los aires. Y donde Rubalcaba dijo adelante, luego dijo que él no sabía nada. Y empezó una procesión de falsedades para justificar la marcha atrás de lo que había sido bendecido por todos. Tres días que estremecieron al PSOE.

Aunque a Merayo le molesta que se refieran a él como expulsado, pues abandonaron el partido cinco minutos antes de que los echaran, lo cierto es que el tratamiento disciplinario seguido en la resolución para su regreso así lo considera. El instructor de la resolución argumenta, en el segundo párrafo del apartado II (ver segundo documento adjunto), que «el procedimiento de regreso de los expulsados», desarrollado en el artículo 53 del Reglamento de Afiliados, establece un plazo mínimo de cuatro años para la efectividad de la baja.

Y es que aunque Merayo argumente que fue una baja voluntaria, no lo fue. Desobedecieron las instrucciones dadas de viva voz por el secretario general y, además, se quedaron con las actas de concejales, dejando al PSOE sin representación.

Y así es, la baja se cursó, presumiblemente el 15 de marzo de 2013, pues la resolución no lo aclara, y se le reintegra a la militancia el 4 de julio pasado, pero con efectos del 15 de marzo, tal y como reza el ambiguo, escueto y poco preciso dictamen de Santos Cerdán.

Dictamen que para algunas fuentes consultadas en Ferraz va a generar una fuerte polémica, pues «con esta resolución tan extraña y ambigua se abre la puerta al regreso de gente de otros lugares y otros casos muchísimo más graves».

Lo que es claro es que la resolución considera a Merayo un expulsado, por cuanto se le aplican los cuatro años de prescripción como reza el rigor reglamentario del PSOE. Es más, así lo dice atendiendo «a las consecuencias derivadas de la actuación en su momento de D. Aníbal Merayo Fernández…».

Claro que quien lea esta resolución, premeditadamente ambigua, sin contextualizar, podría pensar que Merayo se marchó sin más o lo echaron por una nimiedad.

Lo cierto es que Merayo ya empezó a tramitar su regreso, según se sabe ahora por la resolución, en julio del año pasado. En aquel momento se preveía en un horizonte cercano un congreso provincial que luego se truncó por el golpe de estado orquestado por Susana Díaz y sus afines contra Sánchez. Ahora también se ha sabido que Merayo recibió los parabienes de la dirección provincial del PSOE leonés para regresar a la militancia sólo seis días después de pedir la reafiliación. Sólo seis días después ¡Sólo seis días! Con lo lenta que es la burocracia orgánica socialista para todo. El informe favorable, como reconoce la resolución (ver documento primera adjunto), fue emitido con sigilo por uno de los mejores aliados de Del Blanco en León, el todavía secretario de Organización, el también procurador Óscar Álvarez. Nadie supo nada hasta ahora en la ejecutiva leonesa. Y esto no lo cuenta la resolución. Pero es la verdad que se esconde detrás de esta operación.

La polémica está servida. Y cocinada por Ibán García del Blanco, un experto en estos asuntos truculentos de fontanería orgánica, como demostró en sus tiempos de secretario de Organización del PSOE leonés, tanto para castigar a quien no comulgaba con las imposiciones del PSOE que dirigía Francisco Fernández, como para salvar a los amigos, pese a que se hubiesen saltado todo el reglamento disciplinario. No hay que olvidar que su andadura en aquellos tiempos acabó en gestora. Es verdad que en los tiempos de Oscar López se montaba una gestora con más facilidad que una tienda de campaña de Decathlon.

Y hay que recordar que aquellos tiempos acabaron con un PSOE leonés, el que venía de los tiempos de Zapatero, desmembrado como nunca y anclado en luchas intestinas de las que todavía no se ha recuperado. Un calvario que aún continúa. Es más, Tino Rodríguez, hoy enemigo íntimo de García del Blanco, y viceversa, llegó de la mano de Del Blanco y su padrino, el segoviano Óscar López, capaz de montarse una gestora a sí mismo, como hizo con su apadrinado Villarrubia en aquel famoso golpe de estado al estilo del que años más tarde le perpetraron a Pedro Sánchez.

Pese a que Del Blanco garantiza que cuenta con el aval para estos movimientos del propio Pedro Sánchez, fuentes de la dirección nacional lo desmienten, una vez que han conocido el fondo del asunto y el «absurdo e innecesario lío» organizado con el regreso de Merayo y su inclusión como delegado al congreso que este fin de semana aúpa a Tudanca nuevamente al liderazgo del PSOE regional.

Hay quien interpreta que esta dudosa y polémica resolución tiene una carga de profundidad mayor. Preparar el regreso de todos los ediles de la moción a la disciplina socialista. Aunque Del Blanco lo que busca es engrosar las filas socialistas con afines de cara a intentar asaltar la secretaría general en el próximo otoño caliente, a través de un hombre de paja. Diego Moreno es la apuesta que tiene pactada con Tudanca. Es el ideal para los planes de Del Blanco: controlar León desde su despacho en Ferraz.

Porque lo que sí tiene claro el secretario de Cultura, que anunció que dejaba la política cuando se desbancó a Pedro Sánchez de la secretaria general y él se quedaba sin cargo y sueldo orgánico, y volvió cuando volvió Pedro Sánchez, para recuperar cargo y sueldo, es que él está «quemado» en León tras la nefasta etapa que protagonizó con Francisco Fernández.

Hay que recordar el histórico batacazo electoral que se llevó el PSOE en 2011, pese a las multimillonarias y escandalosas inversiones realizadas por el Gobierno Zapatero en su ciudad. Del Blanco también era entonces el estratega del regidor, el cual se tuvo que ir de la política empujado por el escándalo de la prejubilación de casi 600.000 euros que se llevó de la antigua Caja España.

Lo cierto es que Del Blanco cuenta con el respaldo de Pedro Sánchez. Aunque no para la ‘operación Merayo’, que puede acabar salpicando al líder socialista. Blanco es uno de los fieles de Sánchez que no viró como hicieron otros. Incluso colaboró y le ayudó abnegadamente cuando Sánchez meditaba concurrir a las primarias. Le ayudó, colaboró y le asesoró y le llevaba en su coche por los pueblos de España para sondear los apoyos. Por Castilla y León pasó con él en alguna ocasión camino de Asturias.

Seguramente hoy Aníbal Merayo, el antiguo empleado de la extinta Caja España, con destino en una de las oficinas de la entidad en el barrio ponferradino de Flores del Sil, será protagonista destacado entre los centenares de delegados que recalan en Zamora desde las nueve provincias de la Comunidad. Siempre y cuando acuda, claro. ¡Quién lo iba a pensar!

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