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Colombia quiere copiar la «utopía» del diálogo social

Una docena de sindicalistas conoce el modelo de negociación tripartita para abrir vías de entendimiento en su país / «Se asesina a toda aquella persona que se atreva a defender los derechos de los demás»

E. NEILA VALLADOLID
10/10/2019

 

En Colombia, donde han sido asesinados 123 líderes sociales en lo que va de año, «no es fácil ser sindicalista». Lo cuentan varios dirigentes de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), el sindicato más fuerte del país, que esta semana visitan Castilla y León. Saben por experiencia propia lo que es estar amenazado o tener que vivir en el exilio. «Para el Gobierno somos enemigos del Estado», lamentan al denunciar que la violencia ejercida contra los representantes de lo trabajadores se utiliza para amedrentar a los ciudadanos. Lo que se intenta vender «al pueblo» es que «ser sindicalista es sinónimo de ser guerrillero».

El proceso de paz firmado en 2016 puso fin oficialmente al conflicto armado pero no a la violencia. «En Colombia se asesina a toda aquella persona que se atreva a defender los derechos de los demás, sobre todo en el Cauca», el departamento con más población indígena, y, en general, en los entornos rurales, donde los profesores «son los que más están sintiendo el rigor de la violencia», relatan. «Cuando se hace el acuerdo de paz con las FARC, las rutas de comercio de la cocaína quedan libres y empieza la guerra entre grupos armados para ganar esos caminos», contextualiza Luis Eduardo Molina, vicepresidente de esta central sindical, que cuenta con 575.000 afiliados en el país.

«Desde el punto de vista de los derechos humanos se ha avanzado algo», reconocen. «Estamos saliendo de un proceso de guerra que ha marcado al país y es el momento de convencer a la sociedad de que dialogar es fundamental», añaden conscientes de la escasa cultura del diálogo en un estado donde «no se respeta la opinión diferente».

«Las estructuras del Estado son muy débiles; mientras el Gobierno dependa de los poderes económicos no es fácil dialogar», apostilla Mauricio Castro, presidente de la CUT en la región de Boyacá, al recordar la fuerte concentración de la riqueza en una veintena de familias que mueven los hilos políticos y económicos. Este escenario no es exclusivo de Colombia, sino que «aún está pendiente de superar en América Latina en general».

Cargan contra la presidencia de Iván Duque, al frente de «un Gobierno de derecha caracterizado por su concepción neoliberal, amigo de la concentración de la riqueza en una ínfima minoría y las grandes transnacionales». De hecho, para noviembre hay convocado un paro nacional en protesta contra la reforma laboral que promueve y que quiere introducir el trabajo por horas y recortar las garantías de los pensionistas. El llamado Plan Nacional de Desarrollo, continúan, pretende «precarizar aún más las condiciones laborales de los trabajadores, extinguir las obligaciones en materia de seguridad social, contratar por menos del salario mínimo y acabar con la estabilidad laboral, las convenciones colectivas y la libertad de asociación».

En el país «las políticas económicas no se negocian con los trabajadores, se imponen». «No hemos llegado a lo que se ha llegado acá», compara Carlos Arturo Gómez, vicepresidente de la CUT en Boyacá, mientras muestra su asombro tras conocer que en Castilla y León, en el marco del Diálogo Social, se sientan a la misma mesa representantes de los trabajadores, de los empresarios y del Gobierno autonómico para acordar políticas publicas. «¡Para nosotros eso es ficción!», confiesa Gómez. La interlocución del sindicato con el Gobierno de Bogotá no existe: sólo consiguen reuniones por la vía de las protestas. Y la patronal les ningunea y tampoco les recibe.

Conocer de cerca el marco de negociación tripartita consolidado en nuestra Comunidad es precisamente lo que les ha traído a este lado del charco. Han venido a empaparse de «la utopía del Diálogo Social», apunta Mauricio Castro. El objetivo es importar a su país este marco de entendimiento y de negociación desde el respeto mutuo. «Es una buena oportunidad para sensibilizar a políticos y empresarios, para dialogar, para sentarse a escuchar a los otros desde el respeto a la discrepancia». «Si lo logramos, habrá un antes y un después».

Primero lo intentarán en Boyacá, una región de 1,4 millones de habitantes cuyo gobierno departamental se muestra más receptivo. A su regreso mantendrán una reunión para trasladar a los representantes públicos y a la patronal la experiencia vivida esta semana en España.

Llegaron el sábado y durante una semana han programado varias jornadas de trabajo con dirigentes de UGT y Comisiones Obreras, reuniones con representantes públicos como el consejero de Empleo, Germán Barrios, y el presidente de las Cortes, Luis Fuentes, así como visitas a industrias como la aeronáutica Aciturri.

FUERA DE LAS FRONTERAS

La misión se enmarca dentro del plan de difusión del Diálogo Social en Castilla y León, que persigue dar a conocer este modelo fuera de las fronteras nacionales. Además de viajar a Ginebra, Chile y Estados Unidos, los agentes económicos y sociales de la Comunidad han puesto el foco en Colombia, adonde han viajado en dos ocasiones para tejer los contactos. En marzo de 2018 presentaron en Bogotá este modelo «como un medio para afianzar el proceso de paz», que tuvo muy buena acogida por parte de las «principales autoridades del país, en especial por el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos», explican desde UGT.

La continuación de aquellos contactos se ha traducido en la visita esta semana de esta delegación de una docena de sindicalistas de la CUT, la mayor central del país, que «expresa la síntesis del largo, dispendioso y complejo proceso de unidad de los trabajadores colombianos».

«Somos servidores sociales por naturaleza», apunta Mauricio Castro para justificar su empeño en ejercer una labor «tan estigmatizada». Su pelea es garantizar el cumplimiento de lo recogido en su Carta Magna, el derecho a una vivienda y un trabajo dignos, en un país donde el 65% de los trabajadores son precarios, sin derecho a prestaciones o cobrando en dinero negro, y donde los salarios no alcanzan para «rentar» una vivienda con un salario mínimo de 216 euros al mes. Esta «situación de miseria» se ha «acentuado», además, con la llegada de casi dos millones de migrantes venezolanos a un país que no puede ofrece condiciones laborales a la población, condenada a «pedir limosna en la calle».

El vicesecretario general de UGT Castilla y León, Evelio Angulo, explica que el país «ha salido del conflicto armado, pero siguen con un gran conflicto social» a cuya resolución Castilla y León quiere aportar «con humildad y prudencia». «El diálogo social no está exento de dificultades, pero allí brilla por su ausencia», puntualiza.

En noviembre, una delegación autonómica devolverá la visita a los sindicalistas colombianos. El exsecretario general de CCOO Ángel Hernández confía en que durante esa futura expedición se puedan reunir no sólo con sus homólogos, sino también con la patronal –que en ocasiones anteriores rehusó recibirles– y con los gobiernos regionales de Calí y Boyaca con el objetivo de establecer un protocolo de arranque del diálogo social, informa Ical. Hernández manifestó que los empresarios colombianos tienen que tener un papel del siglo XXI no del XVIII y el Gobierno de ese país ejercer el Estado de Derecho porque «si cae gente» en la defensa de la libertad sindical «será fallido».

INTERCAMBIO

Con este panorama, los doce representantes sindicales han saludado este «encuentro de estudio e intercambio de conocimientos y experiencia en relación a la negociación colectiva y el diálogo social». Su perspectiva es «lograr trasladar la valiosa experiencia» de esta Comunidad «en materia de paz laboral, basada en el diálogo tripartito real y con resultados ejemplarizante para nuestra realidad angustiante». Y aunque hoy se les antoje aún lejano conquistar el entendimiento con empresarios y gobiernos avanzan con ‘la utopía en el horizonte’. Y, como decía Eduardo Galeano, para eso sirve la utopía, ‘para caminar’.

 

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