Diario de Valladolid

Opinión

TIERRA ADENTRO

Se suspende la función

11:54 h. 18/09/2019

MESES de espera, la memoria a punto y el guion «niquelao». Atrezo, listo. Decorado con su guiño costumbrista. La voz templada. Tenores, barítonos, triples y sopranos ya pisan la tarima. Pero todo se fue al traste. La lluvia entró en escena. Dicen que por no incluirla en el cartel de «Historias de viento y mar».
Por primera vez en la singladura de la Asociación Lírica Bohemios, un pequeño ejército de voluntarios sentimentales, actores y cantantes, interpretaba una tragedia propia que afectó a todo el cuadro lírico. Y el patio de la Hospedería de San Benito se quedó sin aplausos. Y nos quedamos sin melodramas y sin la estrella de los mares y los amores de Marina y sin beber para olvidar las penas del amor; tampoco entramos en la taberna del puerto en busca de Marola, la tabernera.

Triste asunto el de la zarzuela, que lleva lamento en su partitura y la añoranza de años de gloria en la escena española por ciudades y aldeas. Que está en la memoria de generaciones que bailaron, sintieron, cantaron y actuaron recitando de memoria sus letras. El común las representaba en sus casas, corralas, plazas y teatrillos por todos los rincones de la geografía nacional. La zarzuela debe el clamor popular a que refleja el escenario del común y sus comedias y dramas no andaban lejos de las cosas del pueblo. El otro día, cuando vi llorar entre bambalinas y despedir con disculpas sentidas a Ana, directora de escena, y al de la batuta, Miguel Ángel, pensé para mí… «¡y encima la lluvia!», además del ninguneo de nuestro gestores culturales al género musical más popular y al teatro mejor cantado que recorre el mapa entrando en cantinas, talleres, caseríos, tierras lejanas… y cuenta y canta en todas ellas historias de amor.

A los aficionados nos gusta repetir el sucedido entre un español y un inglés –podría ser italiano o alemán–: que una noche al salir del teatro con la entrada cortada de Marina, podría haber sido, La Corte del Faraón, Katiuska o La Doloros - preguntó el extranjero ¿qué tipo de música era? «Género chico lo llaman», contestó el español, a lo que el otro espetó: «Si esto es género chico, ¿cómo es el grande en España?». La zarzuela es un arcano popular, un canto permanente al amor y un pálpito de aldea. La zarzuela siempre será una bella historia donde los actores cantan y bailan y ríen y penan y cuentan cosas que pasaron aquí.

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