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Agroalimentación

El hostelero segoviano José María Ruiz patenta un cuchillo exclusivo para “laminar” el cochinillo asado

El propietario del Restaurante José María crea el ‘cuchinillo’ tras “más de tres años dándole vueltas”, ayudado por una arquitecta y un artesano y con la idea de usarlo sólo en su establecimiento

21:57 h. 09/04/2015 Ical

Cuchillo que ha diseñado y patentado para cortar cochinilloCuchillo que ha diseñado y patentado para cortar cochinillo

Ical

El hostelero José María Ruiz, propietario del Restaurante José María, presentó el cuchillo que ha diseñado y patentado para degustar el plato más típico de la gastronomía segoviana, el cochinillo asado. Bautizado como ‘cuchinillo’ o ‘tranchete’, es el resultado de “más de tres años dando vueltas” a una idea que empezó a cobrar forma sobre todo hace dos, cuando el también bodeguero contactó con la arquitecta segoviana Beatriz San José para terminar de gestar la obra con las manos de un artesano madrileño.

En total ha fabricado sólo un millar de unidades, ya que Ruiz descarta por completo su comercialización y, en todo caso, la patente sirve para evitar que otros sigan ese camino. “Yo no vendo cuchillos, vendemos satisfacción en la mesa”, subrayó en declaraciones a la prensa recogidas por Ical.

“Esto es más una ilusión que un proyecto”, añadió la directora del restaurante e hija del hostelero, Rocío Ruiz, para resaltar el tiempo que llevaba su padre pensando en ello. El ‘cuchinillo’ tiene forma de pala y una hoja de acero 420 con una curvatura muy suave y unos dientes poco pronunciados que son los que facilitan el crujido de la piel y la separación de las hebras. Y grabada en la virola, sobre el remache del mango y la hoja, figura la leyenda ‘José María, Restaurante’.

“El cochinillo no es lechazo, ni carne ni pescado, es un producto distinto y entendía que hacía falta un utensilio distinto, pero había que dar con él”, añadió José María. Los cuchillos convencionales “cortan, secan más el jugo entre la carne, y en este caso se trata de arrastrar y laminar” para obtener “un bocado más exquisito”.

Alcanzar el diseño deseado no fue sencillo, según aseguró la arquitecta Beatriz San José. Tras hablar con José María le presentó “todo tipo de cuchillos y no hubo forma de dar con el que tenía en la cabeza” el hostelero segoviano.

“Al final partimos de cero para estudiar la curvatura y forma ideal”, relató, y un año y medio después llevaron el diseño a un artesano madrileño, ya que además ninguna fábrica estaba en condiciones de producir un diseño exclusivo para una producción limitada. Así que José M. Galocha empezó a hacerlos “uno a uno” hasta sumar el millar de unidades que desde finales de 2014 utilizan los comensales del restaurante segoviano. Sólo queda una remesa pendiente, exclusiva para zurdos, que también está en camino.

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