Diario de Valladolid

Innovadores

Las nanopartículas orgánicas se suman a la lucha contra la diabetes

Un grupo multidisciplinar de la Universidad de Burgos, en colaboración con investigadores de la Universidad de Valladolid, trabajan en la mejora y optimización de un compuesto que podría ser una alternativa para los tratamientos de pacientes insulinorresistentes

11:27 h. 23/07/2019 D.ANDRÉS

El grupo de investigadores posa en uno de los laboratorios de química orgánica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Burgos.El grupo de investigadores posa en uno de los laboratorios de química orgánica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Burgos.

SANTI OTERO

La diabetes tipo 2 es una de las grandes epidemias del primer mundo. Los malos hábitos en la alimentación, el sedentarismo y la obesidad, son los principales factores de riesgo para desarrollar una resistencia a la insulina. En España cerca de 400.000 personas al año son diagnosticadas con este tipo de diabetes y según la Federación de Diabéticos Españoles se prevé que, de los casi 400 millones de personas con diabetes en el mundo (un 9% de la población adulta total) se pase a 595 millones en las próximas dos décadas.

Precisamente el investigador y profesor de la Universidad de Burgos, Germán Perdomo, lleva desde hace 20 años trabajando en el estudio de esta enfermedad para desarrollar alternativas terapéuticas y fármacos que mejoren la calidad de vida de los pacientes de diabetes.

Con el proyecto en el que trabaja en estos momentos, junto a otros investigadores de la universidad burgalesa, y que ha recibido el apoyo de la Fundación La Caixa y Fundación Caja de Burgos, va a intentar demostrar la potencialidad de un fármaco que ya ha pasado una primera fase clínica con humanos para tratar algunas patologías relacionadas con enfermedades autoinmunes hepáticas.

Como explica Germán Perdomo, este fármaco se ha desarrollado a partir de los resultados obtenidos en los estudios del Dr. Eytan Barnea, quien descubrió la proteína PIF (Preimplantation Factor) presente en la sangre de las mujeres embarazadas y que favorece la implantación del embrión haciendo que el sistema autoinmune de la madre no lo rechace para que el embarazo pueda seguir su curso. Con este trabajo han conseguido sintetizar el compuesto y aplicarlo a ciertas enfermedades autoinmunes de manera bastante satisfactoria. Además, se ha demostrado con modelos animales con diabetes tipo 1, que PIF actúa sobre una proteína que degrada la insulina, la IDE (siglas en inglés de Insulin-Degrading Enzyme), con unos resultados esperanzadores.

Con esta premisa y utilizando de base el fármaco ya existente, el equipo multidisciplinar de la Universidad de Burgos encargado del proyecto estudiará una posible alternativa a la utilización de PIF para el tratamiento de la diabetes tipo 2. «Si nosotros demostramos que este compuesto puede prevenir una diabetes o mejorar la sintomatología que tiene un paciente diabético, su traslación a la fase clínica puede ser mucho más rápida porque ya se han hecho ensayos clínicos. No en diabetes, pero sí en cuanto a la toxicidad, siendo ésta inexistente», explica Germán Perdomo.

En ese grupo de investigación colabora también el catedrático de química orgánica de la Universidad de Burgos, Tomás Torroba, que se encargará de sintetizar el PIF en el laboratorio y desarrollar modificaciones para su vehiculización. Como explica el propio Tomás Torroba, «se van a añadir una serie de moléculas que tengan como diana los tejidos a los que queremos que vaya el compuesto y después, para mejorarlo, vamos a poner nanopartículas orgánicas de forma que dure más tiempo dentro del organismo y se dirija a los lugares determinados». Con esta modificación se aumenta la selectividad del fármaco para poder desarrollar una herramienta mucho más específica y efectiva. Con la introducción de nanopartículas se da un paso más en el desarrollo de esta tecnología cada vez más importante en el campo de la biomedicina.
El tercer pilar de este estudio será el trabajo que realizará la también profesora de la Universidad de Burgos, Julia Arcos, especialista en química analítica que se encargará del análisis cualitativo de los resultados que se obtengan de los modelos preclínicos con animales.

Junto con estos tres grupos de investigación de la Universidad de Burgos, estará también presente la investigadora de la Universidad de Valladolid, Irene Cózar, que precisamente se encargará del trabajo con modelos animales. Esta fase del proyecto consistirá en administrar el compuesto a ratones con diabetes tipo 2 y ratones obesos de manera profiláctica y terapéutica. Como explica Germán Perdomo, de esta manera comprobarán la efectividad del fármaco «antes de que la enfermedad aparezca para su prevención, y una vez que ya está presente la enfermedad para saber si se puede revertir completa o parcialmente». Además, añade que «no es un tratamiento contra la obesidad o para bajar peso, que sepamos. Pero sí ayuda a reestablecer lo que no funciona correctamente en un paciente obeso».

Para los investigadores implicados en este proyecto, el apoyo de Caixa y Fundación Caja de Burgos supone un empuje muy importante, ya que aportarán 85.000 euros que servirán, entre otras cosas, para la participación específica en el trabajo de un investigador postdoc. «Estamos muy contentos y muy agradecidos. Son iniciativas que deberían darse con más frecuencia en este país. La empresa privada, instituciones, fundaciones… deberían ser más participativas porque de esa manera favorece que la sociedad sea parte activa en el proceso de la ciencia», destaca Germán Perdomo.

Para Perdomo, este trabajo podría suponer una mejora sustancial de la calidad de vida de los pacientes con diabetes tipo 2 y podría dar opciones de tratamiento con una herramienta más específica para que los facultativos tuviesen más opciones a la hora de abordar la enfermedad, pero al ser una enfermedad muy compleja, curar la diabetes es «prácticamente imposible». Y destaca que es una enfermedad totalmente prevenible. «Si se quiere erradicar la diabetes, el esfuerzo hay que ponerlo en la prevención. Educar a los padres y a los niños a tener una alimentación sana y un estilo de vida saludable. Eso es un esfuerzo de la sociedad muy importante. Y luego también concienciar a las empresas de alimentación para reducir el contenido de azúcar y grasa en sus productos. Ahí es donde hay que trabajar si se quiere erradicar o reducir el impacto de la diabetes».

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