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Examinadores de las granjas de porcino

Expertos segovianos firman un estudio donde las nuevas tecnologías en las explotaciones de cerdos generan ventajas competitivas, tanto en términos de eficiencia productiva como de calidad y de transparencia

12:05 h. 18/06/2019 E. LERA

Carlos Piñeiro, director de la segoviana PigCHAMP Pro Europa, empresa especializada en la gestión de datos, análisis y mejora de la productividad e investigación aplicada en porcicultura.Carlos Piñeiro, director de la segoviana PigCHAMP Pro Europa, empresa especializada en la gestión de datos, análisis y mejora de la productividad e investigación aplicada en porcicultura.

EL MUNDO

Es un artilugio que abre la puerta a la información. Un dispositivo que pone el mundo al alcance de la mano. Un objeto que ha cambiado la vida a la humanidad. El teléfono móvil es sólo la punta del iceberg de las nuevas tecnologías. Es lo más palpable pero detrás del foco que vibra, suena, silba y parpadea existen cientos de tecnologías que van más allá. Algunas saltan de las pantallas y se convierten en compañeros de trabajo, de viaje, de ocio, de escuela, de deporte... Amigos leales que transforman la rutina. Compañeros que revolucionan los sectores que tocan.

Uno de los que más giros está dando es el primario. Camina conectando lo digital con lo tradicional para ayudar a sus profesionales. Su futuro es tecnológico y lo saben. En concreto, las granjas de cerdos se adaptan a unos tiempos donde todo está a golpe de clic, y se mueven desde la distancia con hilos invisibles e inteligentes. Expertos segovianos, irlandeses y japoneses recogen en un artículo cómo ha sido hasta ahora la gestión de datos en la producción y sanidad porcina y por dónde está empezando a evolucionar, por ejemplo, en el uso e integración de nuevas fuentes de datos procedentes de robots y sensores.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Animal Frontiers, refleja «las enormes ventajas competitivas» de este sistema ordenado, tanto en términos de eficiencia productiva como de calidad y de transparencia, en particular hacia el consumidor final, siendo capaz de evidenciar los estándares elevados de bienestar, respeto ambiental o seguridad alimentaria, entre otros. Ademas, Carlos Piñeiro, director de PigCHAMP Pro Europa, precisa que esta transformación digital tendrá también un impacto positivo en la captación de personal para el sector por permitir una mayor flexibilidad en los horarios y la atención a distancia, así como su atractivo para gente joven por tratarse de equipamientos digitales con los que están de manera natural más familiarizados.

En su opinión, la ganadería de precisión es, junto a la transformación digital y la facilidad en las comunicaciones derivadas de la competitividad de cualquier tipo de empresa productora –granjas familiares, cooperativas o grandes empresas–, la base sobre la que se asientan los demás pilares. «Los ganaderos deben ser más eficientes que nunca, produciendo más lechones por cerda y año, con mejor crecimiento, índice de conversión y homogeneidad, pero al mismo tiempo deben incrementarse los estándares de calidad, asegurando que se utilizan alimentos y materias primas necesarios de la forma más adecuada a cada genética, que se hace un uso mínimo, controlable y demostrable de antimicrobianos y que se garantizan o superan las exigencias de bienestar animal y emisiones contaminantes exigidas por la regulación europea y por el consumidor», explica.

Piñeiro sostiene que la naturaleza urbana tiende a ser conservadora respecto a los grandes cambios, si bien al tratarse de un sector muy profesional sus valores añadidos son percibidos de manera muy rápida. Además, añade que sin ellos es «mucho más difícil y caro» alcanzar los objetivos. Por ello, ha ido mejorando su posición en las últimas tres décadas. Una posición que ya incluye, entre otros avances, los primeros distribuidores automáticos de alimento, el uso de la inseminación artificial de manera generalizada o sistemas sofisticados de control de la sanidad.

Recuerda que los datos sobre reproducción –tasa de partos, número de nacidos o destetados–, rendimiento productivo –crecimiento, peso y eficiencia en el uso del alimento– o algún indicador ambiental –temperaturas– eran recogidos de forma manual. Ahora es información generada automáticamente por máquinas y sensores de alimentación, de control de ambiente, de bioseguridad para su uso rutinario y sencillo. Con ello, señala el director de PigCHAMP Pro Europa, se puede ver el patrón de ingesta de los animales que ayudan a predecir y prevenir enfermedades que tratadas a tiempo no tienen consecuencias.

Así, pone como ejemplo que se ha visto que las cerdas que en algún momento pierden la gestación cambian su número de visitas al comedero y la cantidad ingerida en los días anteriores, por lo que «una intervención temprana y correcta» puede evitar problemas. «Es muy parecido a lo que nos pasa a las personas, antes de estar enfermos hay indicadores que avisan. Y lo que hay que hacer es escuchar la historia que los datos nos cuentan».

Toda la información que reciben los ganaderos proviene de los bolígrafos digitales y smartphones. También se suman los datos de los robots, sensores y bioseguridad. Se procesa y se generan alertas e informes sencillos o sofisticados adecuados a las preferencias y necesidades de cada usuario, entregándose en un wasap, en el teléfono o en visualizadores interactivos más sofisticados. «La información debe llegar correctamente a la persona adecuada, en el momento oportuno y en el formato que prefieran. A partir de ahí es mucho más sencillo tomar decisiones fundamentadas», expone Carlos Piñeiro.

Incide en que la instalación de nuevas tecnologías en la granja ayuda a producir de manera más eficiente, con mayor calidad y, sobre todo, permite distribuir el tiempo de trabajo con menos presencia física en la explotación, incluyendo el fin de semana, lo que mejora «mucho» la calidad del trabajo y, por tanto, del personal que se puede plantear acceder a este sector. Un sector que, a su juicio, puede ayudar a paliar el problema de la despoblación.

A esto se une, según apunta, que las tecnologías ahorran alimento, generan más lechones con mejores tasas de partos, animales mejor alimentados en base a sus necesidades fisiológicas en cada momento, mayor sanidad y menor uso de antimicrobianos. «Resulta asombroso el margen de mejora que podemos llegar a tener cuando, gracias a estas tecnologías, medimos lo que de verdad estamos haciendo y no lo que creemos que estamos haciendo», expone.

Arrancaron con el proyecto hace seis años y seguirán trabajando para el desarrollo e implementación de los sistemas ciberfísicos, ofreciendo soluciones «prácticas y rentables» para sus clientes. En Castilla y León son muchos, ya que es la tercera región productora de España. «Genera mucho conocimiento, un valor extraordinario, que junto a las ventajas que la transformación digital trae puede reforzar la posición de la Comunidad aún más», sentencia Piñeiro.

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