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Dolores entretenidos

17:15 h. 13/09/2019 Mikel Lejarza

Dolores entretenidos

Esta es su quinta y definitiva temporada, es por tanto de las veteranas, pero cuando se lanzó su episodio piloto en octubre del 2014, ' The affair' lo hizo por YouTube y otros formatos alternativos bajo demanda muy anticipadamente a fórmulas que ahora comienzan a generalizarse. Y es que la serie creada por Sarah Treem y Hagai Levi fue desde su comienzo un producto innovador en la forma. Con una trama de amor clásico complicado por un 'affair' entre dos casados; lo novedoso de la historia que seguía la definición de Baudelaire de que "el amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice", residía en cómo se contaba, ya que en cada episodio se reflejaban las diferentes versiones de unos mismos hechos bajo el punto de vista diferenciado de sus distintos protagonistas. Algo así como esas botellas de diseño que contienen vino tradicional. Serie adulta, formalmente de gama alta que para algo es de Showtime, con unos actores en un momento de gracia (lo que llevó a Ruth Wilson y a Maura Tierney a ganar sendos Globos de Oro), tuvo dos primeras temporadas extraordinarias con unos guiones que tocaban hueso en los vericuetos amorosos de los protagonistas, sin piedad ni compasión alguna y alejados de cualquier atisbo por endulzar lo que duele con alegatos falsamente románticos. Como cantaba el grupo Nazareth allá por el año 1975, ' El amor duele' y en 'The affair' hay mucho de ambos sentimientos.

Tras el éxito inicial, la serie se alargó en exceso. Los productores discutieron con su principal actriz por motivos salariales y el personaje interpretado por Ruth Wilson falleció al finalizar la cuarta temporada. En la quinta temporada el protagonismo recae en Dominic West y Maura Tierney, una de las mejores actrices de las últimas décadas (fue candidata al Emmy por su actuación en 'Urgencias') y aunque el nivel es más que aceptable, la fórmula ya es conocida, ha perdido atractivo, y el dramatismo que antes brillaba por su veracidad, ahora resulta exagerado. Sigue en eso la senda de la mayor parte de productos con aspiraciones de calidad de la televisión actual donde todo aquello que refleje aspectos de la vida sencillos y amables se descartan por simples y de escaso nivel artístico. El lema parece ser: cuanto más dramático, retorcido e intenso, mejor. Ponga usted asesinos en serie; enfermos mentales; narcotraficantes heróicos o historias de amor imposibles y tendrá un drama con enjundia y profundidad suficiente para ser considerado un relato interesante. Lo demás es ingenuo, naïf, producto de épocas ya pasadas. Pero luego ocurre que el personal recuerda más a Rachel y Ross en 'Friends'; a Carrie Bradshaw y Mr. Big (en 'Sexo en Nueva York') o a Meredith y Dereck en 'Anatomia de Grey', que a los profundos personajes de tanto drama al límite. Quizá esto refleje la simpleza de los tiempos, aunque en la vida real el verdadero méritoconsista en hacer sencillo lo que es complejo y no al revés. Pero en la ficción la ausencia de conflictos aburre y la obligación de desarrollar tramas para cinco temporadas exige complicarlo todo. Tanto que el dolor resulta atractivo como fuente de entretenimiento. Justo lo contrario a la vida real. Por eso lo llaman ficción.

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